Reminiscencias autoritarias en el vestuario femenino

Miércoles, 03 Enero 2018 09:55 Escrito por  Paloma Silla Publicado en Paloma Silla Visto 326 veces

Traje de sastre. Esa es la solución para muchas mujeres a la hora de ir a trabajar.  Si existe algún inconveniente a la hora de vestir correctamente en el ámbito profesional es que la mujer no cuenta con un código de vestimenta claro con el que no pueda fallar en su elección. Y es que del mismo modo que le sucede en la parte profesional, le ocurre en otros ámbitos de la vida.  El Protocolo Social, establece unos códigos de vestimenta claros a través de la herramienta que denominamos Etiqueta, y en ese caso, el vestir de la mujer depende del hombre. Es decir, si para el hombre se indica etiqueta de Frac o Smoquin, la mujer debe vestir de gala, mientras que si el hombre tiene indicado el uso de un traje chaqueta –pantalón con corbata, la mujer debería elegir un vestido corto, de sastre o cóctel, en función de la ocasión puntual y lo que se requiera en cada momento. 

Dicho esto, es fácil pensar que la mujer intente imitar la vestimenta de los hombres  en el trabajo para ganar presencia y autoridad profesional, e incluso como símbolo de pertenencia a un determinado sector. Pero la pregunta es cómo transmitir esa autoridad. Existen en la moda varios elementos en la vestimenta que pueden recordar a algunos detalles de los uniformes que utilizan los cuerpos de seguridad del Estado. Son muy sutiles porque se introducen en la moda como tendencias y apelan a nuestra parte inconsciente para transferir a su marca personal e imagen una serie de valores. ¿Cómo podemos encontrar identificados en la ropa esos detalles? Mediante hombreras, uso de solapas en los hombros, botonaduras en las mangas de la chaqueta, algún broche, etc. Son muchas las posibilidades que existen para que la ropa proyecte poder, prestigio y, lo que más nos interesa comercial y empresarialmente, confianza.

Este es un hecho a tener muy en cuenta, ya que si os fijáis cuando la mujer sale de la vestimenta más clásica con cierta reminiscencia  al vestir masculino en el trabajo, puede pecar de ir “excesivamente arreglada para la ocasión” e incluso, en ocasiones, que sea difícil discernir entre si va a trabajar o si va a una fiesta. Las posibilidades de vestimenta de la mujer son muy amplias. El abanico es inmenso y aunque es positivo tener donde elegir para reafirmar y remarcar los gustos y las personalidades diversas que existen en la sociedad, hay que extremar el cuidado a la hora de elegir nuestro dress-code (código de vestimenta) en el trabajo. Nuestra imagen personal y nuestro prestigio profesional pueden verse afectados si no se realiza una correcta elección.

 

Paloma Silla

Consultora en Comunicación, Imagen y Protocolo. 

 

Modificado por última vez en Miércoles, 03 Enero 2018 09:59

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