Los escombros

Viernes, 14 Junio 2019 10:15 Escrito por  Rafael Escrig Publicado en Rafael Escrig Visto 137 veces

En la ciudad de Valencia tenemos dos montañitas, dos montañitas mínimas. De hecho nos tomamos la licencia de llamarlas montañitas sin serlo, pero sigamos llamándolas así para entendernos. Las dos montañitas son artificiales y nacen de dos importantes derribos, que con la acumulación de sus restos, piedras y cascotes, se levantó un pequeño promontorio. Una de ellas es la conocida como “la Montanyeta de Elio” y está en los Jardines del Real. Está levantada con los restos del Palacio Real de Valencia derruido durante la Guerra de la Independencia en 1810. Toma su nombre del General Elio que tras la marcha del Mariscal Suchet, fue nombrado Capitán General de Valencia. La segunda montañita la tenemos en la Glorieta, frente a la Plaza de Tetuán. Nos podría pasar desapercibida, porque sólo es una pequeña elevación, más que una montaña. En este caso, se especula que está formada por los restos del antiguo Convento de Santo Domingo, que llegaba hasta la Ciudadela. Los solares resultantes fueron utilizados por el Mariscal Suchet para sanear la zona y crear un espacio ajardinado. Como podemos ver, ambas montañitas son coetáneas y, en cierto modo, tienen mucho que ver con el Mariscal Suchet, ambas nacen de sendos derribos y a ambas se les da el mismo uso, como parte de un jardín ¿qué otro podría ser? 

 

Hoy en día uno se pregunta adónde van a parar las toneladas de escombros que se generan a diario en una ciudad. Ya no está permitido dejarlos donde están y hacer montañitas con ellos. Hoy en día los escombros tienen tres destinos: se depositan en vertederos autorizados, se acumulan en lugares apartados para escarnio del entorno o se entierran bajo toneladas de arena en grandes hoyos no autorizados. En otros casos, tras un desastre natural, como un terremoto, por ejemplo, cuando lo urgente es que todo vuelva a la normalidad lo antes posible, es el mismo gobierno el que, sin contemplaciones, se encarga del enterramiento en fabulosos socavones. Allí van a parar mezclados, todos los materiales sin tener en cuenta ningún tipo de selección previa y olvidando totalmente el principio del reciclaje.

 

En la ciudad de Alepo, Siria, se supone que hay 15 millones de toneladas de escombros derivados de la guerra. Las canteras de Siria tardarían varios años en extraer el cemento para la reconstrucción. Por otra parte, si decidieran reciclar las ruinas, ahorrarían millones de dólares, pero tardarían aún mucho más tiempo en la reconstrucción, no se hará nunca. También se podría hacer una enorme montaña y plantar grandes árboles, macizos con flores y parterres. Tal vez crecieran amapolas como recuerdo de la sangre de todos los caídos. 

 

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