Divendres, 21 Setembre 2018 11:28

En la ciudad roja

—Salam aleikum.  [La paz sea contigo]

—Aleikum salam.

Mohamed entrecruzó saludos con el dueño de la cafetería que frecuentaba en la calle Nicolás Andreu y luego ocupó una de las mesas emplazadas en la terraza del local. Pidió lo de costumbre: un té de menta. Mohamed ya llevaba algunos años residiendo en Torrent. Era natural de Marrakech, una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto a Fez, Mequinez y Rabat. Allí había sido maestro de una escuela primaria, donde enseñaba el amazigh (lengua bereber).  Y muchas tardes, cuando el ocaso le arrancaba irisados destellos al minarete de la Koutoubia, acudía a la cercana plaza Jmaa el-Fna, incomparable marco urbano de las tradiciones culturales populares marroquíes, y relataba viejas leyendas ante un nutrido y heterogéneo público que se sentaba en círculo sobre el suelo de mosaico, a escasa distancia de un encantador de serpientes y de las cabriolas de un mono amaestrado con el que se fotografiaban los turistas por unos pocos dírhams. Mohamed se desprendió de la mochilla que llevaba sobre un hombro -no le gustaba cargarla a la espalda-, extrajo un libro y una libreta moleskine de su interior, y después la colgó del respaldo de la silla. Mientras Mohamed realizaba esta última acción, se dirigió hacia su mesa otro cliente habitual del café, que hasta ese momento había permanecido acodado en la barra. Este se llamaba Ibrahim y era originario de Fez. Saludó a Mohamed de una manera informal y se sentó a su lado. Por edad, hubiera pasado sin duda por hijo de Mohamed. Antes de venirse a España, Ibrahim ejerció durante un breve tiempo de guía turístico en la medina Fez el-Bali (antiguo Fez), que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1981, aunque antes anduvo de aprendiz en una curtiduría de la medina, soportando el hedor de los excrementos de paloma que se empleaban para fijar el color de las pieles. Siempre que Ibrahim evocaba la medina Fez el-Bali insuflaba en el ánimo de sus oyentes el deseo vehemente de conocer ese laberinto de calles estrechas trufadas de comercios de todos los gremios que abarcaba una extensión que parecía no tener fin; de ese abigarrado espacio de colores, olores y sensaciones que saturaban placenteramente los sentidos; y de ese intrincado lugar en el que hasta el más osado forastero acababa desorientándose y perdiéndose sin remedio, como en épocas pretéritas se extraviaban los ejércitos invasores de la ciudad y quedaban fatalmente a merced de los habitantes que la defendían. Ibrahim tomó el libro de Mohamed en sus manos y lo abrió por la hoja que seguía a la portada, y se demoró leyendo la dedicatoria: “Para Mohamed por sus extraordinarias narraciones orales que tanto me han servido de inspiración. Un abrazo. Juan Goytisolo”. Ibrahim, antes de devolver el libro a la mesa, se fijó de nuevo en el título, “Señas de identidad”, y esbozó una amplia sonrisa, como si tensase la cuerda de un arco. Porque sabía lo que iba a ocurrir a continuación. Sabía que Mohamed, nostálgico de su pasado de cuentacuentos, se dispondría a contarle los pormenores de su entrañable amistad con el escritor español nacido en Barcelona en 1931. Pero Ibrahim también tenía otra certeza: que no rechistaría ni un ápice pese a haber oído tantas veces esa misma historia. Y no lo haría, desde luego, porque disfrutaba mucho de la compañía del maestro y de sus portentosas capacidades como narrador oral.

  «Un día de hace veinticinco o treinta años –comenzó Mohamed su relato-, entré en una librería del barrio de Guéliz y estuve curioseando entre sus anaqueles. Al cabo de un rato captó poderosamente mi atención una novela cuyo título estaba escrito en español. Aunque la novela no me atrajo porque estuviese escrita en ese idioma, lo cual, por otra parte,  no era nada raro, puesto que se encontraba en la sección de Literatura Española, sino por la fotografía del autor que aparecía en la contraportada. La observé con detenimiento y morosidad, y en seguida una mueca de estupefacción se asomó a mi rostro. Yo estaba seguro de que conocía a esa persona. Los rasgos de su cara me resultaban familiares. Hice memoria, y no tardé en visualizar mentalmente el rostro del europeo que escuchaba con reconcentrada atención mis relatos sentado en cuclillas sobre las losas de la plaza Jmaa el-Fna. Pagué el libro y salí de la librería. Por la noche, cuando terminé de narrar una leyenda que hincaba sus raíces en una aldea de la cordillera del Atlas, decidí acercarme al Café de France, que está situado en uno de los vértices de la triangular plaza Jmaa el-Fna, a tiro de piedra de la entrada al zoco. Yo conocía el hábito del europeo de acomodarse en la terraza del Café de France en cuanto se disolvía el círculo de mis espectadores. Sujeta por el brazo a mi costado portaba su novela, “Señas de identidad”. Al verme él, alzó una mano y me señaló con el mentón la silla vacía a su lado. No hicieron falta las presentaciones. El escritor español me dedicó su libro. Después de esa noche, vinieron muchas otras noches de amenas y literarias conversaciones en el Café de France frente a un té de menta. Y así me enteré de que Juan Goytisolo había fijado su residencia en Marrakech, en la ciudad roja…». 

La cartera advirtió que Mohamed estaba pegando la hebra en un café de la calle Nicolás Andreu. Ella llevaba en el carrito con ruedas una carta certificada  para él en la que había anotado la palabra ‘ausente’ después de llamar a  su casa. De modo que, al plantarse ante su mesa, le dijo a Mohamed que  agradeciese su buena fortuna por haberlo encontrado allí, “pues así te vas a evitar la molestia de tener que desplazarte a la estafeta para recoger la carta certificada que llevo para ti”. Cuando Mohamed averiguó que la carta estaba matasellada en Madrid, se le demudó el semblante y un perceptible temblor de sus manos provocó un regular y persistente aleteo del sobre. El aspecto oficial de la carta era la causa de su sobresalto. Ibrahim, que vislumbró en los ojos de Mohamed la geografía del pánico, intentó ahuyentar de su cabeza los malos presagios: “Serán buenas noticias. Ya lo verás”.  

A Mohamed lo condujeron hasta una butaca de las primeras filas. Desde allí gozaba de una óptima visión del atril. Se encontraba en el paraninfo de la universidad de Alcalá de Henares. Juan Goytisolo había iniciado su discurso tras recoger de manos del rey Felipe VI el galardón como Premio Cervantes 2014.  Aparte de dos sobrinos del escritor, solamente Mohamed había asistido la víspera a la cena privada con Juan Goytisolo en un lujoso restaurante del centro de Madrid. El autor de “Reivindicación del conde don Julián”, a la hora de los postres, le rogó a Mohamed que les deleitara con una de sus legendarias fábulas.

 

Enrique S. Cardesín Fenoll

Publicat en Enrique S. Cardesín

El tribunal de Aces Europe ha visitat Paterna durant tres dies per a avaluar la candidatura de la localitat a Ciutat Europea de l'Esport en 2018. Aquest matí l'Ajuntament ha realitzat la defensa de la candidatura i ha escoltat les primeres valoracions del tribunal, que ha destacat les instal·lacions ja existents i les projectades i el fet que l'alcalde, José Antonio Sagredo, haja promesa augmentar un 10% la inversió en aquesta àrea.

Paterna vol ser Ciutat Europea de l'Esport en 2018 i durant els tres últims dies ha defensat la seua candidatura en la visita que el comitè avaluador de Aces Europe (la Federació de Capitals i Ciutats Europees de l'Esport) ha realitzat a la localitat; les instal·lacions esportives que Paterna posseeix han sigut objecte d'avaluació per part d'aquest comitè, que també ha conegut les dades de participació dels veïns de Paterna en activitats esportives municipals, el nombre de clubs esportius existents, el nombre de competicions i activitats populars que a Paterna es realitzen, i les inversions i els projectes previstos per a millorar aquesta àrea de la ciutat. Tot açò li serveix a Aces Europe per a valorar la candidatura del municipi a Ciutat Europea de l'Esport 2018. 

En el matí d'avui, últim dia d'aquesta visita evaluativa, l'Ajuntament ha defensat en una exposició d'al voltant de dues hores la candidatura de Paterna davant el comitè, que ha pres nota de tot el que Paterna ja ofereix i té previst oferir quant a la pràctica esportiva, popular i municipal, es refereix.

Encara que el comitè ja ha puntuat la candidatura d'aquesta localitat de Horta Nord, fins que a l'octubre no hagen finalitzat les visites i avaluacions a totes les candidates espanyoles, no es donarà a conèixer la mateixa. No obstant açò, els membres del comitè sí que han deixat entreveure algunes de les impressions que els ha causat i que han valorat de la candidatura paternera; el president de la Federació ACES Europe, Gian Francesco Lupattelli, ha reconegut la professionalitat de la candidatura paternera “que la converteix en un sòlid aspirant a ciutat europea amb una candidatura d'un altíssim nivell”. També ha opinat sobre Paterna i la seua candidatura el secretari general de ACES Europe, Hugo Alonso, qui ha destacat la important aposta que l'Ajuntament de Paterna està fent pels serveis públics esportius, “invertint a millorar les instal·lacions i oferint un programa d'activitats esportives de qualitat a la ciutadania”.

Altres membres del comitè de Aces Europe han destacat la importància que aqueixa inversió que es realitze en instal·lacions i en promoció de l'esport popular té per a la qualitat de vida de la ciutadania; l'esport com una eina per a millorar el teixit social i cuidar la salut de la població, ajudant-los de pas a gaudir d'una vida més saludable. La participació dels veïns de Paterna en activitats esportives municipals, un 55% (per sobre de la mitjana) és una dada que ha cridat l'atenció d'aquest comitè. 

A més, l'alcalde de Paterna ha aprofitat la defensa de la candidatura de Paterna per a anunciar el seu compromís d'augmentar en un 10% la partida pressupostària destinada a Esports en cas de resultar guanyadors de manera que “repercutisca en l'augment de tots els indicadors esportius, augmentant no solament la inversió en instal·lacions, sinó també el nombre d'usuaris, així com l'oferta d'activitats”.

L'elecció de les ciutats guanyadores tindrà lloc a la fi de setembre i en ella participen, a més de Paterna, els municipis de Talavera de la Reina, Guadalajara, Antequera, Sant Cugat del Vallés i Saint Lucia de Tirajana dels quals, solament quatre, rebran la distinció de Ciutat Europea de l'Esport en el 2018.

 

Informa Nou Horta. Paterna

Publicat en Paterna-VAL