Divendres, 12 abril 2019 12:40

Vicenta

Llamo al timbre y pregunto por Vicenta, le digo que soy el instalador y me abre la puerta del patio. Es en un primer piso sin ascensor.

 

Arriba, en la puerta, está ella, una señora mayor y muy inquieta a simple vista. Una “valencianota” de las de toda la vida. Está todo el rato pendiente de que nada me moleste para colocarle  la encimera nueva. No para de ofrecerme cosas, que si quiero un zumo, que si un café o que si agua fresquita. De paso le dice al marido de una forma especial que si quiere él algo de merienda. Le contesta que no tiene hambre. Él está mucho peor que ella. Seguro tiene alguna enfermedad o es la mucha edad.

 

El marido está en el sofá viendo en la tele una peli clásica. Él no dice nada.

 

Sólo una vez que ha pasado por su lado me ha dicho con tono cariñoso y despacito para que ella no le escuchara: No sabe estarse quieta ni callada. Así  toda la vida. Qué  le vamos hacer.

 

Tenía un cajón suelto. Lo he arreglado al terminar de instalar la encimera y tras explicarle cómo funciona.

 

Una vez todo terminado y mientras barría, me ha perseguido con el dinero en la mano. Hasta que no me lo ha entregado no ha descansado. Pero claro, me ha vuelto a repetir si quería un zumo, un café o agua. Le he dicho que un vaso de agua.

 

El marido con dificultad, con mucha dificultad, se ha levantado para darme las gracias y un apretón de manos. He salido de allí con ganas de quedarme a cenar con ellos, de ver una peli o echar una partida a las cartas o al Parchís con las piernas tapadas con una manta, como ellos, y eso que no me gustan los juegos.

 

Bajar a la calle ha sido como salir por la puerta de la máquina del tiempo, como caer en otro planeta después de un fuerte empujón desde el espacio.

 

En la esquina había una farmacia con la típica cruz verde iluminada. Todos los que pasaban por debajo eran convertidos en el acto en extraterrestres, en seres horribles y verdes.

 

Unos pasos más adelante, al girar la esquina, un hombre insultaba a su mujer y un hombre recogía colillas del suelo. Un poco más allá dos niños, muy muy niños, se fumaban un cigarro a medias.

 

Ayyyy Vicenta, cuantos kilómetros, cuantos años luz de tu pequeño planeta hasta aquí, cuanta diferencia a tan sólo un piso de altura.

 

¿Por cierto, me invitas a cenar un día de estos?

 

Yo pongo la peli.

 

La llevaré de piratas, de las que le gustan, según me ha dicho, a tu marido.

 

Gracias Vicenta.

 

ShiroDani

Publicat en Shiro Dani
Divendres, 24 Febrer 2017 10:38

Falta el aire

Cuando antes, había de todo sin haber. Alguien contento y alegre a primeras horas del día, desplegaba las calles frente a los pies de uno. Las llenaba de alegres cosas. De esa particular luz y colores brillantes. Pero ahora, no sé desde cuándo o tras qué suceso, ya no es así. 

Los caminos, todo, parece amenazar con terminarse, con finalizar en el siguiente paso. Todo falta ahora porque alguien malhumorado y con poco gusto o ninguno decora todo paisaje. Me he parado a mirar detalladamente el arco iris y está decolorado, en escala de grises.

Se me termina de caer al suelo la poesía y la poca ilusión que guardaba en la cartera junto a la tarjeta de metro y ha sonado como a roto. Ni me he molestado en agacharme a recoger los trozos. Pesa demasiado lo vacío. 

Parece que ninguna música fuera hecha para uno cuando antes sí. Nadie le dice buenos días u hola al cruzarse a uno. 

Creo que voy a cerrar el puesto de alegría durante una temporada. Voy a colocar el cartel de "Cerrado por reformas". Voy a dedicar los días a nada, y para nada me va a importar que sea de día o de noche, tarde o temprano. 

Voy a imaginar que todo es, como de verdad es, porque puestos a estar jodidos, nos gusta estarlo de lo lindo y sabemos hacerlo con motivo o no mejor que nadie, sobre todo, cuando se trata de nosotros mismos. 

Por cierto, lo que decía: Allí, un poco más adelante se termina el camino, un milímetro después, un paso más, y todo es intensamente negro. Con sólo mirarlo, falta el aire.

 

ShiroDani

 

Publicat en Shiro Dani
Dilluns, 06 Febrer 2017 13:35

Créeme

Créeme, cada vez

me vengo a dar completo.

Traigo en mí otras vidas,

otras gentes

que me llenaron.

Siempre y de cada alguien

guardé lo bello.

Esto te ofrezco.

Te contemplo y me llega a la vista

una imagen tuya que

según tú 

es más bella de lo que imaginas.

Cuando te veo,

todo se pinta de mi color preferido.

Quiero oír y ver tu historia, 

la pasada y la futura.

Ya sea en capítulos

largometraje

prosa 

o poesía.

Me gusta verme contigo.

Me encanta ir a tu lado,

imaginarme unos metros detrás.

Y desde allí envidiarme

tenerme celos.

Pero no puedo

no aguanto mucho

y regreso rápido contigo.

Porque después de todo

a pesar de todo

y sobre todo,

lo que más me gusta

es estar contigo.

Ni más ni menos.

Entero...

Como ya sabes.

Como me tienes.

 

ShiroDani

 

 

Publicat en Shiro Dani
Dijous, 12 Febrer 2015 10:46

Amar es...

Amar es,

como estar malito

del corazón.

 

Esas punzadas,

esas arritmias,

esa presión

en el pecho...

 

Es lo mismo

pero sin dolor,

sin enfermedad.

 

Como estar todo

chorreando

de chocolate,

de ese puro que

tanto nos gusta

y siempre

nos prohiben.

Shiro Dani

shirodanipoesia.wordpress.com

Publicat en Shiro Dani
Dilluns, 19 Gener 2015 01:00

Cuando vienes, yo

Cuando vienes, yo,

como aquel niño 

que extrañamente 

con dinero, 

entraba a la paraeta.

Que miraba con ojos grandes,

que no sabía,

que dudaba.

Que volvía a mirar

y al fin las encontraba,

que le preguntaban:

¿qué quieres?

y que sin dudar, 

dejaba todo el dinero 

encima del mostrador

y decía: quiero de esas.

¿Todo el dinero?

Sí, todo. 

Y salía, y corría.

Y se las comía

de una sentada. 

Así...

cada vez que vienes

y te veo. 

Que llegas.

Que me miras,

y que

yo te como...

Porque...

tú siempre:

Mi chuche 

Publicat en Shiro Dani
Divendres, 26 Desembre 2014 01:00

Me ha contado un conocido

Me ha contado un conocido

que un colega de un amigo

le contó, que: 

Un tipo normal, y lo era

por tener mujer:

hijos, casa, 

coche y perro.  

Vacaciones, trabajo,

dinero y salud.

 

Que a este tipo 

le cerraron la fábrica,

se le terminó el paro,

el subsidio y el dinero.

Pero pensaba que era NORMAL.

Que incluso lo merecía.

Que aún podía dar gracias.

 

Pero vinieron las broncas.

El divorcio y las pérdidas.

Perdió la casa, 

la mitad del dinero

y a sus hijos, aunque 

los veía de vez en cuando.

Pero pensaba que era NORMAL.

Que incluso lo merecía.

Que aún podía dar gracias.

 

Se le termino el dinero

y el alquiler, 

y el ver a sus hijos

(no quería que le vieran así)

los veía a escondidas.

Pero pensaba que era NORMAL.

Que incluso lo merecía.

Que aún podía dar gracias.

 

Vivió en un cajero, en la calle,

en un patio y en un

coche abandonado,

después en otra ciudad, 

otra vida y con otras gentes.

Pidió para comer.

Fumaba colillas del suelo.

Pero pensaba que era NORMAL.

Que incluso lo merecía.

Que aún podía dar gracias.

 

Volvieron las pérdidas.

Perdió el orgullo

el ánimo, las esperanzas,

la salud e incluso 

los dientes y las botas.

Pero pensaba que era NORMAL.

Que incluso lo merecía.

Que aún podía dar gracias.

 

Pero vino la Navidad.

El frío, los cartones de vino

la rancia alegría y el frío,

los albergues llenos,

y cruzar las carreteras.

Mirar sin mirar y sentir

el ruido, el golpe,

el mareo, las risas,

la gente haciendo fotos

con el móvil.

La sangre al escupir.

El dolor más fuerte

y el frío... aquel frío.

Pero pensaba que era NORMAL.

Que incluso lo merecía.

Que aún podía dar gracias.

 

Y las dio. 

Las dio repetidas veces,

porque todo terminara.

Y la vida, entonces,

le concedió ese regalo.

Quizá por ser NAVIDAD,

o quizá porque era NORMAL,

que incluso lo merecía o

porque aún debería 

dar las gracias.

 

ShiroDani

 

Publicat en Shiro Dani
Dimecres, 03 Desembre 2014 01:00

Cosas del desamor

Des-hacer el amor
es cosa
de gente que se ama.
    Desde que se miran
se van des-pidiendo
des-amando
des-besando
des-anudando las manos.
    Les miras y les ves
des-amparados,
des-andando el amor.
Des-pidiéndose siempre.
Eternamente sin tiempo.
    Los que se aman
y se añoran
siempre,
pero siempre,
andan des-tejiendo
la maraña de imposibles
que la vida anda tejiendo
para taparles
de olvido,
de tiempo
y de
distancia.
    Deshacer,
no encontrarse nunca,
despedirse siempre…
ese cansancio
tan bello
que es AMAR.

ShiroDani

Publicat en Shiro Dani