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También hace tiempo que no veía a este rincón tuyo, amigo Shiro Dani, para leerte y dejarte mi humilde comentario. Como tú, como el personaje narrador de esta historia, me suena el edificio mencionado. He pasado por él a pie o contemplado desde el autobús. A veces la magia, como la del empleado de la gasolinera, no está tanto en las cosas, en los edificios, en los objetos cubiertos de polvo, sino en la mirada. Tu mirada ha hecho que hayan cobrado vida e interés objetos sencillos y lugares sin aparente interés. Gracias por tu magia, por compartirla. Un saludo de letras.