Muebles La Fábrica

Divendres, 05 Octubre 2018 11:18 Escrit per  Publicat en Shiro Dani Vist 372 vegades

Ahora, aquí, la vida parece no haber cambiado desde hace muchos años. Estoy en una cafetería, en la avenida del Cid. Justo al lado del edificio de Muebles la Fábrica.

No puedo dejar de pensar cuánto tiempo hace, que cada vez que paso por aquí, automáticamente giró la cabeza para ver el edificio.

Ahora, como te decía, lo tengo enfrente. Creo que nunca me he detenido a mirarlo como ahora, con tiempo, sin prisa.

Siempre me he preguntado qué sucederá detrás de esas ventanas, de las transparentes, pero más tras las oscuras; ¿por qué motivo las hizo el arquitecto como rombos?

En los bajos está la tienda de muebles. Por la acera hay poca gente ahora, pero los coches no cesan de pasar por la avenida.

Miro las fincas de al lado. La ropa tendida que hay en algunos balcones. No te gustaría imagen; la ropa tendida contribuye a que sea más desagradable la visión.

Me fijo en la ropa. Son telas desgastadas la mayoría, y sin variedad de colores. Creo que hacen juego con el gris de las fachadas; son prendas desgastadas por el uso, con colores a punto de desaparecer.

Enfrente está la gasolinera. Recuerdo que cuando era joven y tenía moto, veníamos a propósito hasta aquí para poner gasolina. Trabajaba un tipo aquí que, cuando le pagabas, con las monedas, te hacia magia. Las hacia desaparecer y reaparecer en cualquier lugar.

Me fijo ahora en las cosas que la gente tiene en los balcones. Jaulas, sillas amontonadas, bicicletas, macetas con plantas y vacías, aires acondicionados llenos de polvo, antenas parabólicas y de las otras, de esas que parecen esqueletos de peces o de animales por definir, y hay toldos también sucios.

Ahora miro la acera... Rótulos y más rótulos mostrándote, enseñándote, dirigiéndote, aconsejándote y señales de tráfico: Párase, vaya obligatoriamente por aquí, no gire a la derecha, prohibido el paso... Y cables hay cables que parecen no estar, pero que cuando recorres con la vista uno, te das cuenta de la maraña que hay en todas partes.

Contigo comencé a apreciar la belleza y la fealdad en muchas de las cosas. A distinguir ese límite para mí antes difuso.

Bueno, me voy a trabajar un rato. Hasta otra. Decididamente este lugar no es bonito y a ti no te gustaría.

 

ShiroDani

Modificat el Divendres, 05 Octubre 2018 11:19
Més en esta categoria: « Paquita Mala Pata »

1 comentari

  • Enlace al Comentario Ginés Divendres, 26 Octubre 2018 08:52 publicat per Ginés

    También hace tiempo que no veía a este rincón tuyo, amigo Shiro Dani, para leerte y dejarte mi humilde comentario. Como tú, como el personaje narrador de esta historia, me suena el edificio mencionado. He pasado por él a pie o contemplado desde el autobús. A veces la magia, como la del empleado de la gasolinera, no está tanto en las cosas, en los edificios, en los objetos cubiertos de polvo, sino en la mirada. Tu mirada ha hecho que hayan cobrado vida e interés objetos sencillos y lugares sin aparente interés. Gracias por tu magia, por compartirla. Un saludo de letras.

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