Feliz San Valentín

Jueves, 12 Febrero 2015 10:40 Escrito por  Ginés Vera Publicado en Ginés Vera Visto 1542 veces
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La víspera de san Valentín aún hacía demasiado frio para pasear por la playa de los naufragios. Allí se habían conocido, años atrás; también allí él se le había declarado con un anillo que resultó ser falso. Quizá por ello decidió que sería en aquel sitio donde se despedirían. Había repasado el plan varias veces, los detalles más delicados, tal como le había aconsejado su nuevo amigo. A ella no le gustaba eso de ‘amante’, aunque en el fondo reconocía que se trataba de eso a falta de un último empujón. Literalmente, pensó colocando a su marido, medio inconsciente, en el asiento delantero, a unos metros del acantilado. El amante también había hecho el sacrificio, dejar a su mujer, se lo había contado por escrito; ahora le tocaba a ella dar el paso si querían estar juntos. A pesar del poco tiempo no la había decepcionado, regalado nada falso, ni le había robado los mejores años de su vida; por no hablar de las infidelidades de quien comenzaba a despertarse sentado a la fuerza al volante. Desde un lugar seguro contempló como el coche se despeñaba. Regresó a su casa, siguiendo el plan llamó a la policía como una esposa desconsolada ante la tardanza de su marido. El amante también le había contado, medio en broma, como disimular las emociones si la policía la interrogaba, incluso  cómo podía engañase al polígrafo llegado el caso; parecía tan fácil en aquellas conversaciones de cama sobre el crimen perfecto. La policía le informó del accidente mortal y ella esperó paciente el tiempo acordado, primero para cobrar el seguro, después para llamarle al número anotado al final de un libro. Contuvo el aliento esperando el tono, decidiendo qué le contaría antes, si lo mucho que le había costado todo o cuanto ansiaba verle y comenzar juntos, lejos, donde nadie les conociera. Le costó entender porqué al otro lado nadie le respondió ni ese día ni los siguientes. Tampoco entendió, tras ser arrestada, que el amante no existía. Su caso, le explicó el psiquiatra del centro, se parecía al de otras mujeres descontentas, maltratadas, sugestionadas. En la sala acolchada comenzó a dudar, aquel doctor insistía tanto…, en las sesiones trataba de convencerla de que su nuevo amigo, su amante, era un mero personaje de papel, que solo había seguido la trama descrita en una popular novela policíaca titulada El crimen perfecto

Ginés Vera

Modificado por última vez en Jueves, 12 Febrero 2015 10:49