Palomas, tórtolas y cotorras

Viernes, 30 Octubre 2020 09:45 Escrito por  Rafael Escrig Publicado en Rafael Escrig Visto 411 veces
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A simple vista parece que no, pero la enemistad entre tórtolas y palomas es un hecho. Para la mayoría de todos nosotros, todo son palomas. De ahí precisamente nace el odio que se tienen entre ellas, porque no quieren que se las confunda. Las palomas, de momento, mantienen ese cariz de nobleza y bondad que les dio la tradición, no se sabe muy bien por qué. Por eso han colonizado los mejores lugares de los centros históricos. Hacen como los mendigos, se ponen donde pasa más gente y así siempre les cae algo. Las tórtolas, por su parte, resignadas, se han quedado como quien dice, fuera de juego. De vez en cuando hacen alguna incursión en bandada pero sin éxito, ya que el prestigio de las palomas es muy alto y no hay quien las saque de sus puestos. Últimas noticias nos hablan de la creación de un cártel entre los diferentes grupos de tórtolas con otros grupos del extrarradio, para cambiar la situación. Si la creación de dicho cártel se realiza, no se augura nada bueno para las palomas, que sólo por la diferencia de número, tendrían las de perder. No obstante, el peligro de que esto ocurra está aún muy lejano. Investigadores de crédito apuntan que la inteligencia y la capacidad de las tórtolas para ponerse de acuerdo entre ellas, es muy limitada. ¿Qué ocurrirá al final de esta historia? ¿Se equivocarán los investigadores y resulta que las tórtolas tienen mucha más inteligencia de lo que se creía? ¿Existen entre ellas elementos mutantes, al estilo de los 4 fantásticos? Nada se sabe a ciencia cierta. De momento sólo se ven algunas paseando por la acera como si buscaran algo y mirando de soslayo a uno y otro lado. Puede que ya estén calculando las posibilidades para actuar o puede que sólo busquen esas cosas invisibles que picotean de vez en cuando. ¿Quién sabe?

 

Pero no acaba ahí la cosa. Hay un tercer actor en este drama. Se trata de un personaje que no cuenta ni con tórtolas ni con palomas para adueñarse de todo el terreno. Va a su aire y sus métodos son inapelables. Actúa por las bravas, sin importarle nada, lo mismo que Donald Trump. Y además ambos se parecen un poco, me refiero a las cotorras argentinas. Entre palomas y tórtolas los problemas se dirimían igual que en la guerra fría: espionaje, amenazas, amagos… Ahora, con este nuevo actor, todo está cambiando. Lo que sí es cierto es que la única víctima de esta rivalidad ha sido el pacífico y simpático gorrión. Los gorriones han pagado el pato de esta guerra solapada. Se han ido o han muerto víctimas de la ocupación abusiva de unos y de otros. Los gorriones son los desheredados, refugiados sin ayuda de Cruz Roja, ni de ninguna oenegé. Ya podemos ir despidiéndonos de los gorriones que antes poblaban campos y ciudades. Los bárbaros han llegado para quedarse.

 

Rafael Escrig

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