La lengua

Jueves, 01 Julio 2021 19:09 Escrito por  Rafael Escrig Publicado en Rafael Escrig Visto 339 veces
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Lo de la lengua es algo que se ha de aclarar mucho mejor de lo que está. En realidad, la lengua está desprestigiada y quiero reclamar su papel. Me estoy refiriendo a la lengua física que todos tenemos dentro de la boca, no a la literaria, claro.

 

La lengua es un órgano bucal que nos permite deglutir, hablar y gustar. Usamos la lengua, sobre todo, para hablar, en segundo término para tragar los alimentos al tiempo que los saboreamos. Para ello, la lengua está llena de papilas gustativas, como receptores, por los que reconocemos el sabor de las cosas. Si es ácido, dulce, salado, amargo, bueno, malo, repugnante, picante…

 

En nuestra corta evolución, hemos cambiado algunos detalles de nuestra anatomía, entre otros, la mandíbula y las piezas dentales. Ya no comemos lo mismo que hace un millón de años y dientes y mandíbulas se han adaptado, pero la lengua no ha sufrido cambios aparentes. Con respecto a otros animales mamíferos igual que nosotros, sí que ha habido una diferenciación en el empleo de la lengua: nosotros la podemos usar como estimulante sexual y ellos no. Sin embargo, ellos la emplean para saborear con más plenitud los alimentos por medio del lamido, y nosotros no. La evolución de las costumbres y las normas sociales que hemos desarrollado en los últimos diez mil años, han provocado que no empleemos la lengua para lamer los alimentos. Lo único que ha quedado de aquellos tiempos, es el instinto de lamernos un golpe o una pequeña herida. La madre también besa a su bebé y le lame un golpe o le pone saliva. Ya saben aquello de “Cura sana, cura sana, si no se cura hoy se curará mañana”. Ni más ni menos que un recuerdo ancestral del uso de la lengua.

 

Actualmente sólo lamemos el helado de cucurucho o el pastel de merengue. Pero nadie lame el plato con restos de comida por puro convencionalismo social. Lamer el plato de sopa o una salsa, es un placer comparable a un beso con lengua. Estoy convencido que hay mucho de represión social para no hacerlo. Quizás alguna vez fue algo normal, cuando no teníamos tantos cubiertos ni tantos escrúpulos para usar la lengua como ahora.

 

Rafael Escrig

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