Las despedidas

Viernes, 19 Noviembre 2021 09:41 Escrito por  Rafael Escrig Publicado en Rafael Escrig Visto 162 veces
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Del religioso “Vaya usted con Dios” convertido por los años en un sencillo Adiós como fórmula de despedida, hemos pasado al laico “Cuídate mucho” o simplemente “Cuídate”.

 

Son varias las fórmulas que tenemos los hispanohablantes para despedirnos de alguien. Fórmulas clásicas, formales y respetuosas conviven con otras más informales, dependiendo del momento, la edad o la educación de quien se exprese. Lo que salta a la vista es la influencia social en la formación del léxico, y por ende, de las fórmulas convencionales con que nos saludamos.

 

La sociedad española ha pasado de esa religiosidad que lo impregnaba todo a una relajación cada vez mayor de la práctica y la creencia religiosa. Nos hemos laicalizado a la misma velocidad que se han impuesto los avances tecnológicos, y con ello, el lenguaje.

 

Lo que antes considerábamos por tradición, competencia divina, al menos en la forma de hablar, lo consideramos ahora como algo totalmente terreno. De ahí que fórmulas como: “Si Dios quiere”, “Hasta que Dios quiera”, “Como Dios manda” “Gracias a Dios” y tantas otras por el estilo, hayan ido desapareciendo y sólo quede alguna exclamación residual y anecdótica.

 

Nuestra religiosidad pasó a segundo o tercer plano, o casi al olvido. Es lo que tiene la razón, apoyada sin duda por el mayor nivel económico. En una palabra: ya creemos más en nosotros mismos que en la intervención divina. Perdimos el respeto por lo religioso, y eso se demuestra en el idioma. Si nuestro interlocutor dice algo como “No lo quiera Dios” pensaremos que está de broma y si se despide de nosotros con un “Ve con Dios”, está claro que va de cachondeo.

 

Pero ahora ocurre una cosa que demuestra la existencia de algo que todavía nos causa más respeto que lo religioso: nuestra salud. Nuestros dioses han cambiado de nombre y ahora, más que nunca, se adora al dinero y se reza a Asclepio, el dios de la salud. Dinero y salud son lo más importante en esta sociedad nuestra tan materialista y al mismo tiempo tan amedrantada por tantos problemas, desastres y enfermedades. Ahora más que nunca conocemos perfectamente enfermedades como el cáncer, la esclerosis múltiple, el ictus, el sida o una pandemia como la que sufrimos en la actualidad, y lo único que ansiamos es alejarnos de todo ello. Esa certeza y el miedo a sufrir son las que nos hacen decir “cuídate mucho”. Ya que es lo mejor y más razonable que podemos desear a cualquiera. Más razonable y mucho más práctico que meter a Dios de por medio. Al menos, cuidarse puede depender de uno mismo y es viable. Lo otro es cosa de fe o de superstición.

 

Así que Cuídense ustedes y hasta la próxima.

 

Rafael Escrig

facebook.com/rafa.escrigfayos

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