Cine español

Viernes, 17 Diciembre 2021 09:25 Escrito por  Rafael Escrig Publicado en Rafael Escrig Visto 193 veces
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Confieso que no corro a una sala de cine para ver una película española. De hecho no suelo ir a las salas de cine. Ya tengo bastante con lo que hacen en la tele y la programación de Netflix y Amazon. En realidad el hartazgo de películas y series es bastante grande. De toda esa cantidad de películas que puedo ver por la tele, se salva alguna de vez en cuando. Claro que estoy hablando de mi gusto personal. Habrá personas que les gustará todo, otras que prefieran películas de acción y otras, comedias. Mis preferencias son las de una persona que no entiende demasiado de cine, pero que sabe lo que le gusta y lo que no.

 

Como he dejado claro, no soy un fan del cine español. Lo poco que he visto ha sido suficiente para ver por dónde van los tiros, para darme cuenta de la poca escuela que tienen los actores, el lenguaje empleado, la temática y los ambientes. Lo poco que he visto de cine español, sobre todo de la última época, son películas que comienzo a ver y he de quitar por insoportables.

 

El cine español pretende reflejar la realidad de la sociedad española, pero es esa realidad cargada de tópicos. La realidad que podemos ver en la barra de los bares o en la calle: lenguaje soez, sexo gratuito, cultura de la calle y vulgaridad. Todo ello salpicado de ese histrionismo del que los actores españoles hacen gala. Por no hablar del cine de Almodovar, nuestro máximo representante, donde se refleja todo eso, pero en grado superlativo. Muchas veces he pensado cuánto ganaría el cine español si doblaran a los actores, si se depurara el lenguaje y presentaran escenarios y situaciones de la vida normal. La realidad social española no sólo es la que se exhibe en las pantallas. Existe gente normal y situaciones normales. Existe gente educada, tranquila, con problemas normales o incluso sin problemas. Hay una sociedad, que no tiene nada que ver con lo que se empeñan en representar nuestros cineastas. Pero probablemente reflejar eso es mucho más difícil y se opta por el dramón de toda la vida o por el chiste y la risa fácil, por lo vulgar, por el mal gusto y la exageración.

 

¿Pero por qué es la izquierda política la que defiende el cine español? Evidentemente la industria del cine en España está muy politizada. En España se hace el cine que le gusta a la izquierda política que lo subvenciona. Desde Pilar Miró hasta hoy, toda la industria, desde guionistas, directores y actores, ha pasado antes por la ventanilla del ministerio correspondiente, que ha decidido si en razón de quién y de lo que se hacía merecía una subvención.

Por una parte tenemos que las películas subvencionadas, por incomprendidas, nunca han tenido el favor del público en general ni la respuesta en taquilla, y por otra, sin embrago, que las películas más aplaudidas han sido las peores, esas que muestran toda la vulgaridad de nuestros tópicos, pensemos en la saga de “Torrente”. Es una pena, pero la industria española del cine es un fracaso y dilapida el dinero del contribuyente, pero todos están contentos y satisfechos. Lo vemos cuando se reparten entre sí los premios Goya, dándose palmaditas en la espalda y diciéndose lo buenos que son y lo bien que lo hacen.

 

Rafael Escrig

facebook.com/rafa.escrigfayos

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