Hispanos

Viernes, 28 Enero 2022 09:36 Escrito por  Rafael Escrig Publicado en Rafael Escrig Visto 323 veces
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Estoy tomándome el café en una cafetería como tantas otras. El ambiente parece enfocado al clásico cliente femenino de café con leche y croissant. No es ninguna crítica, el local es agradable y tranquilo. En lo que no difiere de ninguna de las cafeterías que conozco es en que las camareras son hispanoamericanas. Normalmente suelen ser de El Salvador, Colombia o Ecuador, son las empleadas más habituales en la hostelería de toda España. Trabajan bien, son educadas y agradables. Las podemos ver como camareras, como limpiadoras, como cocineras o como recepcionistas en cualquier hotel de cinco estrellas.

 

Y esto es así porque hace unos quinientos treinta años, la recién estrenada España le dio al señor Colón el permiso y los posibles para que se embarcara rumbo a poniente. Los descendientes de aquellos indígenas de El  Salvador, Colombia o Ecuador que le recibieron, son los que ahora nos sirven el café, nos hacen la reforma del baño o nos traen a casa el paquete de Amazon. Lo que no hubiera sucedido si Francia o Inglaterra hubieran aceptado el ofrecimiento del señor Colón y se hubieran arreglado con él. Ahora, los descendientes de aquellos indígenas, hablarían inglés y serían los que estarían haciendo reformas en las casas, eso si hubiera quedado alguno vivo, algo más que improbable. La prueba es que en Estados Unidos, los que trabajan y hacen las reformas precisamente son los hispanoamericanos, no comanches ni apaches, que de esos sólo dejaron cuatro para exhibirlos en el circo de Buffalo Bill.

 

¿Se imaginan ustedes un boliviano hablando inglés nativo y batiendo una banderita de la Union Jack al paso de Isabel II? Y los gobernantes de esos países distópicos, cómo serían, ¿se parecerían a David Bowie y a Boris Johnson? No es fácil de imaginar, pero seguro que no tendrían rasgos indios.

 

Volviendo a los sufridos trabajadores inmigrantes, hay algo que me llama mucho la atención y es con respecto a ese mito de que los indios y los negros no son buenos trabajadores, que son débiles, que se cansan pronto y que prefieren holgar antes que trabajar, yo diría que es precisamente todo lo contrario. Odio los mitos, las leyendas y las tradiciones a partes iguales. Son algo que se ha inventado la gente con algún interés propio. Negros e hispanoamericanos, en general, creo que trabajan más que los blancos, digamos que los españoles, en este caso. Lo mismo podríamos decir respecto al tópico de que los andaluces trabajan poco. Deberíamos revisar nuestra panoplia de mitos y prejuicios, para dar a cada uno lo suyo. De momento, rompo una lanza por unos y otros.

 

Rafael Escrig

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