Me he pasado a la leche

Martes, 21 Junio 2022 10:06 Escrito por  Rafael Escrig Publicado en Rafael Escrig Visto 113 veces
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Me he pasado a la leche, como lo oyen. Un vaso de leche a las cinco de la tarde en lugar del tradicional café que me he tomado siempre. Como si fuera un bebé. La cosa tiene su explicación: con el café siempre estoy a expensas de que me lo hagan bien, cosa bastante complicada al parecer. O es muy largo que se desborda o es tan corto que se queda en un sorbo, o sabe amargo, o no sabe a nada. Para paliar estos inconvenientes me solía poner dos o tres sobrecitos de azúcar, de esa forma compensaba las deficiencias. Por otra parte, con una cosa tan insignificante como el café, existen grandes diferencias de precio según donde lo tomes. Lo mismo me han cobrado 1 euro que 2´20. esto sumado a lo anterior es algo que me descoloca bastante. En la cafetería que frecuento últimamente me cobraba 1´30 por un café solo, a lo que ya me estaba habituando. Hace unos días, no me encontraba muy bien del estómago y decidí pedir un poleo. Pues del dichoso  poleo me cobraron 1´60 ¿por qué 30 céntimos más que el café? Porque es de hierbas naturales, me dijeron ¿Es que hay hierbas artificiales? dije perplejo. No, es que estas son más buenas y van en bolsita de tela. Ante el fiasco he decidido pasarme a la leche semidesnatada. Supongo que además de alimenticia es más saludable. Me cobran lo mismo que el café, y ahí estoy yo con el vasito de leche tan feliz. Ahora bien, ya saben eso de que toda felicidad dura poco y más pronto que tarde sucederá algo que me hará cambiar de nuevo de bar o de brebaje. 

 

Y digo yo, ¿no podría traerme de casa el café en un termo? No creo que me lo permitieran, aunque sería la solución perfecta para mí. Ya hago algo similar cuando voy al restaurante. Si es paella lo que voy a comer, me llevo de casa la cuchara de madera. No soy capaz de comer paella con tenedor y mucho menos meterme en la boca una cuchara de metal. Sólo de pensarlo me repugna. La paella siempre en cuchara de madera. Pero no se te ocurra pedirla en un restaurante porque no tienen y además te mirarán raro. Está prohibido por Sanidad, me dijeron. También por Sanidad hace años no podía entrar a un restaurante con mi perro. Probablemente ahora, con todas esas leyes que están haciendo para el bienestar animal sea diferente. Aunque la cuchara de palo, de momento está condenada.

 

Rafael Escrig

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