Lo que más odian las mujeres

Viernes, 29 Julio 2022 09:30 Escrito por  Rafael Escrig Publicado en Rafael Escrig Visto 117 veces
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Ahora que estamos en plenas reivindicaciones feministas, puede que sea el momento de hablar de lo que de verdad odian las mujeres. 

 

Que a una mujer le sea más difícil acceder a puestos de mando en las empresas, a pesar de estar más capacitadas que muchos de sus compañeros hombres, es algo por lo que lucha y va consiguiendo cambiar poco a poco. 

 

Que a una mujer le sea mucho más difícil que a un hombre, llegar a la presidencia del gobierno, o a la dirección de una gran empresa, tampoco le preocupa demasiado, porque sabiéndose mejor que su marido presidente o director, sabe que ella será la que moverá los hilos y su influencia será como si gobernara, pero en la sombra. 

 

Que a una mujer le sea complicado, tirando a imposible, eso que llaman conciliación familiar: trabajar fuera de casa, trabajar en casa, y atender a los hijos, es algo que aunque le pese, lo lleva a orgullo. Es como ese hombre que es capaz de estar picando diez horas al día en su trabajo y cuando llega a casa se ha de poner con las obras del baño que está reformando. Pues este hombre también lo lleva con orgullo porque le demuestra a su mujer que es capaz de hacerlo. Cuando llega la noche y se acuesta hecho polvo, se repite, como el que cuenta ovejitas: mujer contenta, matrimonio feliz; mujer contenta, matrimonio feliz.

 

Que una mujer trabaje más que un hombre en el mismo puesto y por el contrario gane menos dinero y su categoría en la empresa sea inferior a la de sus compañeros, es algo que nunca he comprendido, pero que sucede de verdad. Es como el caso de esos pijos, que por ir a la moda se pone unos zapatos castellanos sin calcetines. Algo que nunca comprenderé, pero que sucede de verdad. 

 

La mujer en estos casos, como en otros, soporta con estoicismo tales desequilibrios y sigue adelante pues reconoce que el mundo es así y no  se va a cambiar de un día para otro. Espera a que llegue el  1º de Mayo para salir a la calle y reclamar todo lo que la sociedad le debe.

 

Pero por donde la mujer no pasa y nunca pasará. Lo que de verdad más odia en este mundo, es que le pisen el suelo mojado. Ni la discriminación, ni el sueldo inferior, ni el trabajo, nada es comparable. Si un hombre entra en un bar cuando acaban de pasar el mocho, desde la cocina se escuchará alguna palabrota entre dientes. Si pisa el suelo del comedor recién lavado por su mujer, será atravesado con una mirada furibunda y hasta podrá dejar tocado el matrimonio. Recuérdenlo siempre y no pasen por un suelo después de haberlo lavado su mujer. Y no es por el peligro de resbalar, es por aquello de: mujer contenta, matrimonio feliz.

 

Rafael Escrig

facebook.com/rafa.escrigfayos

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