¡Los agricultores de antes no ganaban más!

Viernes, 22 Abril 2016 10:41 Escrito por  Juan Francisco Albert Moreno Publicado en Economía Visto 1228 veces
Gráfico 1 Fuente: Elaboración propia con datos del Ministerio de Agricultura (Valores corrientes a precios básicos en Millones de Euros) Gráfico 1 Fuente: Elaboración propia con datos del Ministerio de Agricultura (Valores corrientes a precios básicos en Millones de Euros)

Es común oír a nuestros mayores: “Los agricultores antes vivían mejor”. En esta columna se aborda con datos y estadísticas la evolución de los ingresos agrarios en España desde 1990 hasta la actualidad debido a la disponibilidad de datos oficiales. 

Es una realidad que el peso de la agricultura en el Producto Interior Bruto (PIB) ha ido cayendo desde principios del siglo pasado. Si en 1900 importantes estudios demuestran que la agricultura, ganadería y aprovechamiento forestal aportaba el 46.4% del PIB y empleaba al 66.7% de los trabajadores españoles, el Banco Mundial cifra para 2015 que esta misma actividad se encuentra en torno al 2.5% del PIB y emplea a menos del 10% del total de trabajadores. 

Ahora bien, ¿qué decir de la evolución de los ingresos de los agricultores? Para poder medir una aproximación de esta variable, las instituciones europeas y los ministerios de agricultura de los países comunitarios nos proporcionan una serie de magnitudes. 

En el gráfico 1 podemos ver la evolución de tres de estas variables  para el caso español y podemos constatar que se mueven al unísono. La más importante de ellas es la renta agraria definida como la remuneración de todos los factores de producción (tierra, capital y trabajo) descontando los consumos intermedios, impuestos y amortizaciones y añadiendo las subvenciones. 

La evolución de las magnitudes se expresa en millones de euros y a precios corrientes, por lo que no está descontada la inflación. No obstante, si eliminamos el efecto de los precios, la ligera tendencia positiva que muestran las variables no exhibe cambios importantes, por lo que podemos afirmar que los ingresos percibidos en términos reales por agricultores, trabajadores y empresas del sector han ido en aumento desde 1990. 

El gráfico 3 muestra el índice de renta  real en la agricultura por unidad de trabajador realizado por los distintos países y recopilado en Eurostat. En este gráfico podemos tener una evolución más acertada sobre las rentas reales que perciben los agricultores. Para el caso español (línea verde), podemos ver un incremento significativo de este índice a partir de 1992, coincidiendo con el  año de una de las reformas de la política agraria común (PAC)  cuyo principal cambio es el inicio de la transición entre unas ayudas ligadas a la producción a unas ayudas a la renta de los agricultores con pagos por hectárea. Posteriormente vemos una caída pronunciada de este indicie en 2003 coincidiendo con otra reforma de la PAC en la que se estableció el Pago Único. A partir de ese momento, los ingresos de los agricultores permanecen invariados con ligeros aumentos y caídas. Por ejemplo podemos ver una caída en este índice el año 2008-2009 no solo en España, si no en el EU-15 y EU-28, que podría deberse a la crisis financiera y la ralentización de países emergentes y demandantes de materias primas como China o India. 

Si estudiamos la tendencia desde 1990, podemos concluir que la evolución del índice ha sido ligeramente positiva en el caso español. Sin embargo, es significativo que esta mejora ha sido inferior a la que han vivido el conjunto de los países EU-15 y EU-28 con incrementos más pronunciados especialmente desde 2009 hacia la actualidad. 

El gráfico 2 nos muestra el conjunto de ayudas recibidas por este conjunto de países.  Teniendo en cuenta las ayudas para España, podemos explicar con bastante tino la evolución del resto de gráficos, por lo que una conclusión importante es que las rentas agrícolas son muy dependientes de las ayudas europeas. 

Manteniendo una visión global y  con la debida precaución teniendo en cuenta la inestabilidad de la actividad agraria por su propia naturaleza, podemos sacar tres conclusiones esenciales. En primer lugar, los datos muestran una ligera evolución favorable de las rentas agrícolas reales, esto nos permite desmentir el mito de que años atrás los agricultores disponían de mayores ingresos. Por otra parte, esta tendencia está repleta de altibajos y en mayor o menor grado  concuerdan con  las sucesivas reformas de la PAC. Por último y muy relacionado, se constata que las ayudas públicas a los agricultores son esenciales para un sector cada vez más envejecido y siempre tan importante en nuestra identidad valenciana. 

 

Juan Francisco Albert Moreno

Estudiante de economía

twitter: @jf_albert