Sociedades inactivas

Viernes, 02 Septiembre 2016 11:02 Escrito por  Juan José Alegre Publicado en Economía Visto 721 veces
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Recién finalizado el plazo del impuesto sobre sociedades y de depósito de cuentas del año 2015, quiero compartir con ustedes uno de los casos que se nos ha presentado en el despacho: LAS SOCIEDADES INACTIVAS.

En los últimos años son muchas las sociedades mercantiles que han dejado de ejercer su actividad y los administradores deciden no liquidarla (quizás por los gastos asociados que conlleva la liquidación) o bien porque piensan dejarla un tiempo sin actividad y recuperarla pasado un determinado tiempo. Pero los administradores deben conocer que el cese de la actividad de una sociedad no evita una serie de obligaciones.

En el caso que vamos a comentar es por un cese temporal de la actividad por falta de ventas. Lo primero que tuvimos que realizar es comunicar a la Agencia Tributaria el cese de la actividad económica sin que exista extinción ni disolución de la sociedad. A partir de ese momento se dio de baja la obligación de presentar las declaraciones periódicas a la que estaba obligada la sociedad. Por ejemplo, en el caso del IVA, el IVA soportado de las facturas recibidas con posterioridad al cese de actividad dejó de ser deducible, y no se pueden emitir facturas. No obstante ante la Administración Tributaria SI que se ha mantenido la obligación de presentar anualmente el impuesto sobre sociedades a pesar del cese de actividad.

Otra de las obligaciones que persiste es cumplir con las obligaciones ante el Registro Mercantil entre las que destacamos la legalización de los libros contables y el depósito de las cuentas anuales, para la cual se ha tenido que celebrar la correspondiente Junta General de Socios.

¿Cuánto tiempo puede permanecer una sociedad sin actividad? Pues la respuesta es que no mucho, ya que la Ley de Sociedades de Capital establece como causa de disolución de una sociedad “… el cese en el ejercicio de la actividad o actividades que constituyan el objeto social. En particular, se entenderá que se ha producido el cese tras un periodo de inactividad superior al año”. En base a ello, los administradores tienen un plazo de un año y dos meses desde el cese de actividad para convocar una Junta General en la que se tomen las decisiones oportunas (disolución/liquidación o el inicio de nuevo de sus actividades), dado que de no ser así se responsabilizarán de las deudas contraídas por la sociedad a partir del plazo mencionado.

 

Juan José Alegre

Socio-Auditor de Ingaras SL

Miembro Grupo ACE

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