Entendiendo el “Brexit”

Viernes, 12 Febrero 2016 11:04 Escrito por  Juan Francisco Albert Moreno Publicado en Economía Visto 1149 veces
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Margaret Thatcher Margaret Thatcher

“Quiero que me devuelvan mi dinero”, con esta contundente aseveración se estrenaba la carismática Margaret Thatcher en su primera cumbre europea, de esta forma, la dama de hierro demandaba una menor contribución del Reino Unido al presupuesto común. Este episodio, sintetiza en gran medida la relación de amor y odio vivida entre el país británico y el resto de la Unión. 

Por segunda vez en 40 años, Reino Unido celebra un referéndum para votar acerca de la permanencia en el club europeo. Y es que esta  historia de integración, está repleta de desencuentros.  En 1973, Reino Unido se adhiere a la Unión Europea después de haberse negado a entrar en diversas ocasiones y que el ex primer ministro francés, Charles de Gaulle, le vetará en otras tantas.  

Con la firma del tratado de Maastricht y la progresiva ampliación del este europeo,  empieza una reticencia de la opinión pública sobre la implicación de R. Unido en la UE, que se acentúa en la actualidad. Ante un referéndum, que implicaría la salida de R. Unido, los últimos datos muestran un resultado muy ajustado donde los euroescépticos ganan cada vez más fuerza, el primer ministro, David Cameron, intenta negociar una serie de demandas para que Gran Bretaña se sienta más cómoda dentro de la Unión  y convencer a la opinión pública de que juntos es mejor. 

Las demandas pasarían por 4 puntos clave. (1) gobernanza económica: este punto hace hincapié en la preocupación británica ante la pérdida de influencia en una Unión Europea que camina hacia una mayor integración política, y donde los países que comparten la moneda única, están cada vez más próximos entre sí. (2) Competitividad: este parece ser el punto menos problemático, donde todas las partes están a priori decididas a una mayor integración donde se focalice la competitividad y el crecimiento económico. (3) Soberanía: ante las reservas de las islas británicas en ceder soberanía nacional, Bruselas ha propuesto un paquete de medidas concediendo ciertos privilegios como el de poder vetar las decisiones europeas que afecten a su soberanía o bienestar. Sin embargo, para los euroescépticos estas medidas son insuficientes y no muy distintas a las ya actuales. Lo que se ha denominado como “tarjeta roja” para que los parlamentos nacionales puedan vetar propuestas europeas solo abordarían los temas referentes a la subsidiaridad y siempre que lo refrende, al menos, el 55% de los estados miembros.  (4) Inmigración: este último punto es el más controvertido, los mandatarios británicos perciben que su país recibe mucha inmigración comunitaria. Por ello, no están dispuestos a contribuir con sus arcas públicas al bienestar de estos ciudadanos y pretenden restringir las prestaciones sociales de los inmigrantes que no hayan contribuido previamente durante cuatro años y limitar los beneficios que reciben algunas personas por tener hijos en sus países de origen mientras trabajan en el Reino Unido. Por su parte, parece que de momento, Bruselas solo está dispuesta a ofrecer una alternativa más suave denominada “freno de emergencia”, que permitiría a un país miembro reducir prestaciones de este tipo siempre que demuestre la insostenibilidad de su sistema de Bienestar. 

Ante un acuerdo todavía muy alejado y las expectativas puestas en la cumbre que se realizará el 18 y 19 de febrero, Cameron pretende acelerar las negociaciones para celebrar el referéndum antes de verano cuando se espera otra gran oleada de inmigrantes que complicaría el futuro de Reino Unido en la Unión Europea. Como ocurrió el pasado verano con el “Grexit” y el órdago del primer ministro griego, Alexis Tsipras, parece ser que se espera otro verano de altas temperaturas en Bruselas.

 

Juan Francisco Albert Moreno

Estudiante de economía

twitter: @jf_albert