Las Fallas desde la perspectiva económica

Lunes, 14 Marzo 2016 13:27 Escrito por  Juan Francisco Albert Moreno Publicado en Economía Visto 1176 veces
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Falla de Torrent 2015 Falla de Torrent 2015

La noche del 19 de marzo es mágica para los valencianos, con la cremà arden todos los malos augurios dando la bienvenida a la primavera y a nuestros mejores deseos. 

En una cita tan importante la economía no podía fallar, una noche en la que aproximadamente 10 millones de euros hechos cartón-piedra se carbonizan en tan solo unos segundos, mágicamente  las llamas dejan riqueza y prosperidad en las ciudades y pueblos participantes.  

No cabe duda, de que si de algo estamos orgullosos los valencianos, es de esta fiesta internacional. En un contexto donde la imagen de esta tierra está tan deteriorada por las corruptelas de algunos políticos, las fallas con su espíritu regenerador atraen a más de 1.000.0000 de turistas con las carteras llenas dispuestos a gastar y a disfrutar de esta maravillosa tradición.

Diferentes estudios señalan que cada turista deja en la ciudad una media de 150 euros, es indudable que esto tiene un impacto positivo en la economía valenciana. Un informe  realizado en 2008 por la interagrupación de Fallas de Valencia remarca que las fallas tienen una repercusión económica de alrededor de 700 millones de euros, se crean unos 7000 puestos de trabajo y suponen aproximadamente 25 millones de euros en cotizaciones e IRPF. Con la llegada de la crisis el flujo de turistas y gastos se redujo considerablemente. Sin embargo, este 2016 se espera un gran año inducido por la débil recuperación económica y la proximidad de la Semana Santa que puede atraer a un mayor flujo de visitantes. 

Por sectores no hay duda, la hostelería es la gran beneficiada por goleada, solamente en cinco días se factura entre el 5 y el 7 por ciento de los ingresos anuales.  Pero no hay que olvidar otros sectores que se benefician directamente como el pirotécnico, indumentaria, floristerías, música y espectáculos, peluquería, transporte o la industria alimentaria y de bebidas espirituosas. Indudablemente estos nuevos ingresos y nuevos trabajos repercuten en mayor demanda y beneficios para el resto de sectores, incluido las administraciones públicas que aunque realizan un gran esfuerzo en subvenciones y gastos como la iluminación o la seguridad, con los nuevos ingresos recuperan parte de estas inversiones vía impuestos. 

Todos estos datos muestran que las fallas no son solamente dignas de ser Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, también son rentables. No obstante para ser justos y no dejarse llevar por el patriotismo y el júbilo de las fiestas, evaluaciones más profundas que incluyan efectos negativos medioambientales, deterioro del mobiliario urbano o daños producidos por el llamado “turismo de borrachera”, serían necesarios con el objetivo de potenciar los enormes beneficios de las fiestas josefinas y mejorar sus debilidades. 

Mientras las calles y las plazas se visten estos días para mostrar al mundo la belleza y lo mejor de esta tierra, el consejo desde esta tribuna económica no puede ser otro que sencillamente disfrutar y vivir unas fiestas para exhibir la verdadera esencia y dignidad de un pueblo que con total complacencia y armonía acoge a todo aquel que quiera ser partícipe de esta celebración, con total seguridad, la más hermosa de todas. 

 

Juan Francisco Albert Moreno

Estudiante de economía

twitter: @jf_albert