El Ayuntamiento de Burjassot ha iniciado en estos días las tareas de revisión anual de su Carta de Servicios, el documentos que contiene los compromisos que el Consistorio establece con las vecinas y los vecinos y que tiene como principal objetivo la mejora en la prestación de los servicios municipales y en la atención a la ciudadanía.

 

Con motivo de esta revisión periódica que marca Aenor para la renovación del certificado de calidad, el Ayuntamiento solicita a  sus propios vecinos y vecinas que indiquen las dificultades con las que se encuentran cuando se dirigen a la administración para subsanarlos y darles el mejor servicio que se merecen. El objetivo es que ayuden y colaboren de manera directa con el Consistorio para identificar aquellas deficiencias que se detecten en su relación con la entidad o en la prestación de sus servicios, ya que la propia Administración puede no ser consciente de la totalidad de los mismos.

 

Para recabar sus necesidades y sugerencias de mejora, y poder añadirlas a la Carta de Servicios de 2019, el Consistorio ha puesto en marcha una encuesta en la que podrán participar todas aquellas personas que estén empadronadas y viviendo en el municipio.

 

Dicha encuesta puede hacerse directamente por internet, accediendo a la web municipal, desde donde podrán contestar las 14 preguntas que se realizan en la misma. Del mismo modo, si prefieren pasar por el Ayuntamiento, la encuesta podrá realizarse en papel en el Servicio de Atención al Ciudadano.

 

Para el Alcalde de Burjassot, Rafa García, el hecho “de poner en marcha esta toma de datos y este contacto directo con la ciudadanía nos va a ayudar muchísimo ya que nos vamos a adaptar a lo que nuestros ciudadanos y ciudadanas nos reclaman. Queremos mejorar y, la mejor forma de hacerlo, es escuchando los consejos y las opiniones de las y los burjassotenses”. 

 

 

Informa Nou Horta. Burjassot

Publicado en Burjassot
Jueves, 03 Enero 2019 11:24

Crianza con agobio

Venimos de una Educación donde el cabeza

de familia tenía la última palabra,

donde la frase de “una bofetada a tiempo”

no sorprendía a nadie, donde las madres

amenazaban con una zapatilla por

el pasillo de casa, sólo había dos canales

en la tele y los dibujos sólo eran dos horitas

a partir de las 18h. Íbamos solos andando

al colegio y jugábamos en la calle

hasta que nos gritaban por la ventana

que era la hora cenar. Los Reyes Magos no

tenían competencia con Papá Noel...

 

En contrapunto, hemos sido padres y

madres en una era electrónica, donde

hay canales con dibujos las 24h, donde

jugar en la calle solos no es una opción segura

y mucho menos ir solos al colegio,

pero curiosamente el mayor peligro está

detrás de una pantalla. Los Reyes Magos

se pelean con Papá Noel porque como

viene antes les roba la emoción de su llegada,

¡qué más da!, ya han jugado durante

días y ellos son el remate final, la guinda,

de una montaña de juguetes que juegan

solos y aburren en dos minutos. El cabeza

de familia tiene más de una cabeza:

el padre, la madre, la abuela, la vecina, incluso

el profesor y quizás el “youtuber” de

moda… así que no hay una última palabra,

hay miles de palabras, consejos, lecciones

y contradicciones. La frase de “una

bofetada a tiempo” se ha convertido en

maldita, pero aún la seguimos oyendo y

se nos pasa por la cabeza… es lo que tiene

ser un eslabón, los fantasmas del pasado

a menudo nos atacan y cuando las

nuevas metodologías educativas y de

crianza no funcionan en casa, sobrevuelan

nuestras mentes pensando si “cualquier

tiempo pasado fue mejor” …

 

Vivimos agobiados, en presión continua,

en todos los ámbitos, la sociedad

avanza a la carrera y cuesta mucho subirse

al caballo y muchas veces no paramos

de caernos. Estamos borrachos de información

desde el mismo día que creamos

una vida y entonces nos damos de bruces

con la realidad y observar que todo

es mucho más fácil y más bonito en nuestra

imaginación, en nuestros deseos, en

nuestras convicciones… pero el día a día,

con sus pros y sus contras, desestabiliza

todo ese perfecto ideal en el que creemos

religiosamente, estamos convencidos de

que eso que hemos leído es lo mejor para

nuestros hijos, queremos ser ese tipo de

padres o madres sobre los que leemos

en los libros de crianza y educación, queremos

mejorar cada día, pero no siempre

se puede, no siempre encaja con la forma

de ser nuestros hijos, no funciona, y pruebas

a la desesperada con aquello que hacían

tus padres y el batiburrillo aún resulta

peor. Porque no, eso ya no encaja en

su mundo, porque no, tú no eres ni tu padre

ni tu madre. Y nos agobiamos, nos

auto culpamos, nos decepcionamos de

nosotros mismos… somos nuestros peores

enemigos.

 

Cuando me siento así, respiro, admito

mi error, y pido perdón si es necesario

y vuelvo a intentarlo… al fin y al cabo, yo

también estoy aprendiendo. 

Mamá, papá, respira, sonríe… lo estás haciendo bien

 

 

Por Elisa Sal autora del blog www.planetamamy.com

Apasionada de la comunicación y la educación

Colaboradora en Escuela de Padres 3.0

 

Publicado en Opinión general
Martes, 22 Mayo 2018 09:52

¿Qué será de mí tras mi muerte?

Contemplemos el cielo en una noche estrellada y preguntémonos: ¿Qué es lo que sucede allí arriba? Dejemos que una gota de reconocimiento celestial alcance nuestro ánimo. La gota de la Sabiduría divina que dice: Usted, cada uno de nosotros, es un microcosmos especial, completamente individual dentro del macrocosmos material, más aún, dentro de un macrocosmos de sustancia más fina. Partamos de la base de que cada uno de nosotros es un microcosmos propio, específico, que está en contacto y en comunicación con el macrocosmos material y además también con el cosmos invisible.

Nuestra alma después de nuestra muerte física sigue viviendo. Vive en las constelaciones planetarias de un microcosmos más fino. El dónde y con qué grabaciones se marchó el alma, lo determina cada persona por sí misma según su vida terrenal, pues todas las decisiones tomadas en vida, ya sean a favor o en contra de la ley cósmica universal, se plasman en el grabado de su alma. Todo queda registrado y por todo hay que “rendir cuentas”.

En todos los cosmos es válida la misma ley, también en relación a nuestro comportamiento respecto a los animales, plantas y minerales: «Lo que el hombre siembre, eso cosechará». Nada se pierde y todo queda plasmado. Toda actitud de ayuda, así como toda violencia está dibujada de forma precisa y se actualiza a cada instante en base a lo negativo y a lo positivo de la persona. Por eso sigamos la recomendación: ¡Aproveche el instante, aproveche el día!

 

 

 

 

 

Mª José Navarro

Del programa de radio: “El camino del olvido”

www.radio-santec.com

 

 

Publicado en Opinión general
Viernes, 11 Mayo 2018 11:16

Los nombres de las calles

Hay algo que me ha llamado siempre la atención. Algo en lo que todos los gobiernos municipales, les ha gustado verse reflejados; imponer su impronta para mayor gloria de sus egos, como si con ello hicieran algo verdaderamente meritorio. Me estoy refiriendo al nomenclátor de las ciudades. Me estoy refiriendo a esos nombres de calles, plazas o parques, que durante años van a figurar rotulados con letra impresa en el callejero de la ciudad y en la esquina de la calle sobre una placa de aluminio o, en el mejor de los casos, un digno azulejo de cerámica. Ya escribí sobre esto hace un tiempo, concretamente en febrero de 2016 y en este mismo periódico, y seguramente no será la última vez que lo haga porque el tema es así de jugoso.

Como antes decía, siempre me ha llamado la atención el hecho de lo que, hasta ese momento, conocíamos todos con un determinado nombre, a partir de una fecha, se llame de otra forma. El rótulo de una calle, es algo muy importante y creo que no debería servir como argumento político con que los gobiernos municipales, marquen sus diferencias con el antecesor. Justo es que se haga, con el consiguiente consenso, cuando los nombres existentes, puedan herir susceptibilidades por haberse bautizado con criterios totalmente políticos o partidistas. ¿Cómo evitar esa politización y los cambios que genera? Sencillamente empleando criterios apolíticos y huyendo de los oportunismos tan recurrentes. Pero no es así y se vuelve a caer en lo mismo.

¿Qué ocurrió en Nueva York, hace ahora 200 años, cuando se planificaron sus calles? Que se previó una cuadrícula en ángulo recto y cuando se creó Central Park, unos 30 años después, esas calles se numeraron a uno y otro lado: West Side, al oeste y East Side, al este. Las 11 avenidas que corren paralelas, de norte a sur, y las 155 calles perpendiculares que las cruzan, tras el número se les añadió la E o la W según estuvieran a uno u otro lado del parque y ahí se acabó la historia. Difícil perderse hoy en día en una urbe de 8.500 millones de habitantes, con las calles perfectamente numeradas. 

Para hacer algo así, ya hemos llegado tarde. Pero para bautizar nuevas calles o rebautizar aquellas cuyos nombres nos puedan chirriar a todos, existen muchas formas de hacerlo, muchas, menos esas que se hacen con criterios absolutamente políticos y oportunistas. Y eso es lo que se ha conjugado estos últimos días en el Ayuntamiento de Valencia que ha decidido cambiar el nombre de unas cincuenta calles por otros más de acuerdo con su gusto y su ideología. También lo hicieron igual los ayuntamientos del pasado. Esto es así, gobierne quien gobierne. En este caso es muy llamativo porque no se han tomado tiempo ni para respirar y, al hilo de la famosa Ley de la Memoria Histórica, le han añadido la cuestión tan en boga en estos momentos de la igualdad y la reivindicación de la mujer, con lo que se van a retirar de las calles el nombre de personajes no afines a la República y en su lugar, serán rebautizadas con nombres de hombres y de mujeres que, salvo algunas excepciones, su único bagaje es la militancia de izquierdas o la lucha feminista. Una actitud de manual, quítate tú para ponerme yo. Veremos lo que ocurre cuando cambien las tornas, supongo que volver a empezar. Y así ad infinitum.

 

rafaescrigfayos.es

Publicado en Rafael Escrig

En la juventud se suelen hacer planes grandiosos y se suelen tener muchos deseos e ideas, pero si uno se dijera a sí mismo: «Deseo aspirar en realidad a una ética y moral más elevadas, por lo que todos mis deseos, todo lo que en la juventud me mantiene más o menos cautivado, lo voy a poner bajo la luz de la ley de Dios, de las enseñanzas de los Diez Mandamientos y del Sermón de la Montaña». Entonces pronto nos daremos cuenta de que no debemos aprovecharnos de otras personas para nuestros fines, a pesar de que muchos sean de la opinión de que  aprovechar la vida significa aprovecharse de los otros para beneficio propio.

Si ponemos no obstante todos nuestros deseos, nuestros pensamientos, nuestros planes de altos vuelos bajo la luz de los Diez Mandamientos y del Sermón de la Montaña, como jóvenes nos daremos cuenta muy rápidamente que estamos aprendiendo a sopesar nuestros deseos. Los jóvenes descubren en el Sermón de la Montaña y también en los Diez Mandamientos que no se trata de dejarlo todo, ni prescindir de todo, ni de vivir con una privación tras otra. Los Mandamientos y el Sermón de la Montaña bien entendidos son una ayuda para sopesar y sintonizar nuestra vida. Nos ayudan a emplear nuestra existencia terrenal de manera útil, de tal manera que aprovechamos nuestra vida. Aprovechar la vida significa no aprovecharme de los demás para mi beneficio, sino aprovechar las leyes de Dios para sacar provecho de la vida que Dios me ha regalado.

 

Mª José Navarro

De la publicación. “El joven y el profeta”

www.editorialgabriele.com 

 

Publicado en Opinión general

Las personas sin sentimientos por la vida y sin conciencia piensan y actúan como robots. Con esas formas de comportamiento destruyen de múltiples maneras todo lo que no les resulta de utilidad ni les sirve. No tienen consideración con la vida de sus semejantes, ni mucho menos con la vida de la naturaleza y de los animales, con la madre Tierra.

Hoy experimentamos que los seres humanos de muchas generaciones, incluidos los de la generación actual, son la prueba de que solo hablar de la protección de la diversidad de las especies y del mundo animal no trae nada. Tampoco trae nada cuando los denominados amigos de la naturaleza informan sobre la belleza de la naturaleza y del mundo animal, sobre su variedad y su colorido. La palabra del hombre aporta poco cuando no está acompañada de la preocupación y ayuda por nuestro prójimo animal, por nuestros hermanos de la naturaleza, los árboles, los arbustos, la hierba, las flores y los animales. En todas las enumeraciones que hacemos en relación a los reinos de la naturaleza no podemos olvidar a los minerales ni tampoco a las fuerzas elementales, el agua, el viento, el fuego, el sol. Todo pertenece a la unidad universal, al amor y a la sabiduría de Dios, que también es el espíritu de la naturaleza y de los elementos.

Si somos sinceros nos preguntaremos con qué frecuencia hemos ido por el bosque o por prados o por un sendero del campo con bonitas ondulaciones y pensamos o dijimos: ¡Qué bonito es estar en el bosque! ¡Que tranquilidad!, a pesar del canto de los pájaros, o precisamente por el canto y la alegría de los pájaros. O nos sorprendemos de los majestuosos y viejos árboles que soportan al viento, la tormenta, el frío y el calor, y a pesar de ello crecen y dan frutos. O vemos corzos que saltan veloces, liebres, zorros, jabalíes o gráciles ardillas. Pensamos y decimos: “Cuán bello y agradable es todo esto”. Sin embargo ¿qué llevamos con nosotros al bosque, a los prados, a los caminos y a los campos? Nuestras preocupaciones y problemas, nuestra irradiación gris que solemos maquillar con palabras bonitas, por ejemplo diciendo: “Qué bonito y agradable es todo, cuán bello y relajante fue el paseo”.

Sin embargo al día siguiente expresiones de este tipo ya no son tan importantes porque nos volvemos a ocupar de nosotros mismos, con lo que llevamos con nosotros durante el paseo: nuestro propio ego gris con frecuencia sombrío. O vemos y escuchamos la televisión o leemos en el periódico como a los animales, que en el fondo son seres de la libertad, se les mantiene en establos, como se les cría para la producción de carne, qué es lo que reciben de comida, cómo se les mantiene durante el transporte, o cómo se les dispara con el perno mortífero para después trocearlos. O bien cómo se les maltrata y tortura mientras se experimenta con ellos.

Quizás tengamos en nuestros labios algún buen consejo de cómo se deberían comportar los demás, pero ¿cómo nos comportamos nosotros? Preguntémonos: ¿Entablamos comunicación con el pajarillo que en primavera construye el nido para sus crías y que expresa su alegría en el canto y el júbilo que se merece el Creador? ¿Percibimos el lenguaje del Creador a través de los árboles y de las flores? ¿Percibimos en lo profundo de nuestra alma lo que nos transmiten el zorro, el ciervo, la liebre, el jabalí o la ardilla? ¿Percibimos el lenguaje del viento, del fuego, del agua y de la Madre Tierra?

 

Teresa Antequera Cerverón

De la publicación: “Palabras de oro”

www.editorialgabriele.com 

 

Publicado en Opinión general

Si los seres humanos somos huéspedes en la Tierra, ¿quién es nuestro anfitrión? El anfitrión es el Espíritu del infinito que nos hace posible la vida como personas sobre el planeta Tierra. ¿Pero por qué somos seres humanos? Decimos que porque nos hemos infligido actitudes erróneas, es decir, pecados que están en contra del origen de nuestra verdadera vida. Dicho claramente significa que el huésped está en contra del anfitrión, en contra del Espíritu del infinito.

Sabemos que no vivimos eternamente en la Tierra, o sea que como seres humanos somos perecederos, y que como almas nos iremos de esta Tierra. Por lo que se nos plantea la pregunta: ¿Cómo nos iremos de esta Tierra, como huéspedes o como herederos conscientes del infinito? Puede que alguno opine que todavía falta mucho para ello, pero ¿acaso sabemos si mañana no habrá terminado para nosotros esta existencia terrenal? ¿Y qué justifica la suposición de que nosotros, cada cual individualmente, concluirá los próximos 2,3,5 ó 10 años con un resultado mejor que el de los pasados 2,3,5 ò 10 años?

Por tanto que cada cual considere para sí mismo su estado actual preguntándose: ¿Qué o quién soy yo todavía actualmente? ¿Puedo volver al Reino eterno, al hogar eterno como un heredero consciente o me volveré a dirigir a la Tierra como huésped para continuar en otra encarnación igual que en esta?

Observemos ahora las imágenes que nos han surgido. Si en nuestro consciente hay pensamientos, entonces compenetrémonos en ellos para averiguar quiénes somos en realidad: huéspedes o herederos divinos. Si siendo sinceros decimos que todavía soy un huésped, de ello se deduce la pregunta: ¿Quiero seguir siendo un huésped, es decir una persona orientada a la Tierra, o quiero dirigirme en dirección al Cielo? La pregunta que corresponde a la transformación de huésped en heredero divino, en dueño del Reino de Dios es: ¿qué valor me doy a mí mismo?

Así como se comporte el huésped, el ser humano, con los animales, las plantas y las piedras, con la luz, el agua, la tierra y el aire, de forma correspondiente se comportará el anfitrión, el Espíritu del infinito. ¿Podemos mirar al anfitrión a los ojos si hemos robado una parte de Su terreno y de Su suelo, si abusamos de Su jardín, la naturaleza, si torturamos a Su animales, los matamos y los consumimos?

 

 

José Vicente Cobo 

 

 De la publicación: “Palabras de oro de la Sabiduría de Dios”

www.editorialgabriele.com

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Martes, 06 Marzo 2018 11:47

Fallas 2018

No seré yo quien de la nota poniéndome en contra de las Fallas. No quiero aguar la fiesta a nadie ni crearme enemigos gratuitamente. La fiesta de las Fallas merecen todos mis respetos, aunque sólo sea por ser mucho más viejas que yo, algo ya de por sí muy respetable. No obstante, no descubro nada nuevo si digo que hace ya tiempo le han salido muchos detractores, así como buenos ciudadanos que, sin estar en contra, aprovechan para irse de Valencia esos días, por aquello de no tener que soportar un par de semanas de incomodidades varias y de ruidos in crescendo. Por mi parte, he de decir que he pasado todos los grados como entusiasta admirador, desde ponerme en la primera línea de la mascletá y disfrutar como el primero de la ofrena, hasta irme a pasar unos días fuera por los mismos motivos que he dicho antes, aunque supongo que no tener ya veinte años también tiene mucho que ver. Pero es precisamente por no tener esos veinte años, por lo que te das cuenta de cosas que antes no veías. Por otra parte, te haces más crítico y más puntilloso, quisieras que todo fuera perfecto, sin embargo, ves todos los aspectos negativos que antes no veías, y ves que la política se va adueñando de las fiestas de manera lenta pero innegable. Las Fallas, nacieron de un impulso popular, eran totalmente proletarias, en el mejor sentido de la palabra, pero como en tantas cosas, lo que produce rentabilidad, se convierte en objeto de deseo, sobre todo para los políticos que ven una oportunidad de oro para sus intereses, aunque sólo sea como escaparate de su imagen. Se me podrá alegar que son los políticos precisamente los que están en el punto de mira de la crítica en todas las Fallas, como siempre ha sido. Sí, es cierto, pero esa crítica es, al mismo tiempo, publicidad y el mismo criticado, si es buen político, sabrá reírse de su propia imagen y eso también se rentabiliza. 

Es cierto que la importancia que han alcanzado estas fiestas, hacen necesarias las subvenciones. También es cierto que sin esos apoyos institucionales, no se hubiera conseguido que se declarasen Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, algo que debe honrarnos a todos. Lo que no se puede consentir es que esas ayudas se conviertan en una patente de corso para influir políticamente y para restar a la fiesta sus valores fundamentales de libertad y naturalidad, alejados de toda tendencia y dictamen político. Para muestra los titulares de la prensa diciendo cosas como: “Fallas en femenino” o “Una Crida inclusiva” o como lo que dijo la fallera mayor en su discurso de la Cridà, “reivindicando a la mujer en las fiestas y haciendo una llamada a los valores solidarios”. ¿Es que la fiesta va de hacer discursos político-reivindicativos y de quedar bien con todos? Si esto no es politización y manipulación de unos actos populares, díganme lo que es. 

 

rafaescrigfayos.es

 

Publicado en Rafael Escrig
Martes, 13 Febrero 2018 09:54

Ordenar la vida trae fuerza vital

Los seres humanos nos irritamos a menudo, y a menudo estamos también estresados, pero no compensamos este déficit de energía de manera legítima. Tomamos quizás estimulantes, de modo que apenas nos damos cuenta que nuestra vibración decae cada vez más. A consecuencia de ello los órganos no reciben suficiente energía, tampoco con la alimentación. Los órganos estresados y agobiados hasta más no poder, que están conectados a aquellos centros de conciencia del alma, están transfiriendo menos energía, se cansan y sufren bajo esta carencia de energía, y finalmente enferman.

Al principio de esta cadena de causas y efectos hubo un pensamiento negativo, y al final está la enfermedad. Vemos por tanto qué importancia tan grande tienen nuestros pensamientos. Nuestra palabra, nuestro pensamiento o nuestro sentimiento cargan uno de los centros de consciencia. Lo negativo que hemos pensado tiene su efecto en un determinado centro espiritual, por ejemplo en el centro del Amor y así llega el daño al punto correspondiente del cuerpo. Los pensamientos desordenados o una manera de vivir desordenada, tiene su efecto en la región del Orden y pueden provocar un daño correspondiente en el cuerpo.

Dado que todo está contenido en todo porque Dios es el Todo en todo, el principio del Orden está también contenido en todos los demás centros, como región inferior. Por consiguiente, la enfermedad puede irrumpir en todas las regiones del cuerpo, a pesar de que la causa está en el desorden de nuestros pensamientos. Para hacer de nuevo permeable esta central de energía espiritual y permitir que reciba de nuevo suficiente fuerza vital, debemos cambiar nuestro comportamiento. O sea que debemos poner orden en nuestra vida. Si tuvimos pensamientos de odio o envidia, los trasformamos en pensamientos positivos.

Si cambiamos nuestro mundo de sentimientos y pensamientos hacia lo positivo, en nosotros tiene lugar un cambio, puesto que la fuerza divina, que fue degradada a una energía de baja vibración mediante los pensamientos y sentimientos negativos, puede convertirse de nuevo en energía de alta vibración, con la ayuda de la fuerza transformadora de Cristo en nosotros.

De la misma manera que los pensamientos vacilantes, cavilosos, llenos de odio y envidia y de celos son fuerzas negativas que actúan en el alma y en el cuerpo de forma que cargan y destruyen, los pensamientos positivos llenos de confianza y esperanza, dispuestos a pedir perdón y a perdonar, actúan a su vez de manera positiva y vivificante en el alma y el cuerpo.

 

Mª José Navarro

De la publicación: “Tú mismo eres tu enfermedad y tu salud”

www.editorialgabriele.com 

 

 

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Viernes, 09 Febrero 2018 10:26

Una reflexión angustiosa

A veces nos preguntamos angustiados cuál será el futuro de la especie humana. Nos lo preguntamos con la mirada puesta en el agujero de ozono que existe por encima de nuestras cabezas; con la mirada puesta en los temibles residuos nucleares, en la explotación irresponsable y salvaje de nuestros recursos naturales, en la desaparición de las selvas primarias y de los glaciares. Se trata de una pregunta retórica, ya que todos sabemos nuestro grado de insensatez y de inconsciencia y los resultados los podemos prever perfectamente. Es sólo cuestión de sumar dos más dos, siempre da cuatro.

Sabemos que el ser humano es capaz tanto de lo más sublime como de lo más abyecto y es precisamente esa dualidad la que nos diferencia de las demás especies animales. El resto de especies, ante un problema, dudan, valoran las opciones y actúan en consecuencia, ahí están las pruebas de laboratorio con los sufridos ratoncitos blancos. Pueden equivocarse, pero aprenden del error. Por otra parte está la selección natural que, como todos sabemos, al final pone las cosas en su sitio. El ser humano ha superado grandes problemas alzándose por encima de todos los cambios y ahora nos enfrentamos a la superpoblación y, paralelamente, a la destrucción de los recursos, una igualdad con resultado negativo. El último caso de selección natural al que tuvimos que hacer frente, fue la conocida como peste negra. Una pandemia que se extendió, en el siglo XIV, desde Asia hasta Europa y en la que desapareció el 60% de la población. Murieron unos cincuenta millones de personas sobre una población de ochenta millones. El causante, la bacteria Yersinia pestis. La ciencia, uno de los grandes avances del ser humano, junto con la medicina y la higiene, mantienen a raya a bacterias y virus, pero no consigue que tengamos un comportamiento más racional. A pesar de conocer y prever el alcance de nuestros actos, no somos capaces de poner solución al anunciado y negro futuro que nos espera. No obstante, la propia naturaleza ya incluye en su proceso de evolución, la extinción y desaparición tanto de géneros como de especies. Ahí está las cinco extinciones masivas que ha sufrido el planeta sin nuestra ayuda. ¿Estaremos a las puertas de una sexta extinción, esta vez provocada por nosotros mismos? Para convertir esto en un chiste malo no haría falta más que añadir: y además adrede.

La angustia por ese final procede de nuestro proceso mental. Somos los únicos seres que se saben finitos, y esa certeza es lo que nos produce todos los traumas y la angustia por no conocer el cómo y el cuándo. El futuro de la especie humana, si no lo echamos a perder nosotros mismos, es una cuestión que dependerá de los procesos geológicos del planeta, de la aproximación de un gran asteroide o de la explosión de alguna supernova cercana a nosotros como pudo haber ocurrido ya en el pasado, y cualquiera de estas posibilidades nos anuncia que, de una u otra forma, estamos condenados a la extinción. Como dijo el gran poeta sufí Omar Khayyam: ¡Bebamos!

 

Rafael Escrig

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