El Hospital General de Valencia reúne durante dos jornadas a destacados expertos en las principales patologías que pueden padecer las mujeres desde la pubertad y adolescencia hasta la edad de la menopausia y senectud pasando por el parto, la esterilidad, la cirugía ginecológica y Oncología ginecológica.

 

Teresa de Rojas, jefa del servicio de Planificación de Programas y Servicios Sanitarios de la Conselleria de Sanidad Universal ha destacado la importancia de este foro en el que se aborda la salud de la mujer desde una perspectiva global incluyendo todas las etapas vitales y las enfermedades más prevalentes.

 

El congreso de Atención Integral en las Edades de la Mujer pretende dar una visión completa, actualizada y práctica, adaptada a las necesidades de cada momento en la vida de la mujer. "Dicha atención integral supone un reto para todos los especialistas que muchas veces nos encontramos subespecializados y dedicados preferentemente a una parcela de la asistencia. Con este encuentro pretendemos dar un giro de 360º a los aspectos más controvertidos de nuestra especialidad", ha explicado Juan Gilabert Estellés, jefe del servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital General de Valencia.

 

Más de 200 ginecólogos y obstetras, matronas y médicos de los centros de salud sexual y reproductiva, de toda España, asisten y participan estos días en el congreso.

 

Las jornadas se desarrollan en un formato dinámico donde la interacción entre el asistente y el ponente mediante una app diseñada para el evento resulta clave en el modo de trabajo, ya que permite votar en directo e interactuar con los ponentes y dinamizadores de las mesas del congreso. La grabación de todo el evento permitirá consultar en diferido la actividad científica desarrollada.

 

El objetivo es actualizar conocimientos sobre los últimos tratamientos en los problemas ginecológicos de la pubertad y adolescencia -anticoncepción y manejo de las enfermedades de transmisión sexual-; diagnóstico prenatal y gestación de alto riesgo; manejo del parto y puerperio; tratamientos en esterilidad; cirugía ginecológica y oncológica -histeroscopia operatoria, puesta al día de las mallas en cirugía vaginal, tratamiento de los miomas, técnicas girúrgica en histerectomía y mejor vía de abordaje mínimamente invasiva en oncología-; novedades en endometriosis y el manejo de la menopausia y senectud.

 

 

Informa Nou Horta. Salud

Publicado en Salud

El calor, la humedad, los desplazamientos por viajes, la exposición al sol, una mayor sudoración o los cambios en los horarios son algunas de las circunstancias que pueden repercutir en los hábitos de la madre y el bebé que se alimenta de leche materna en los meses estivales. En verano hay que estar atentos a la hidratación de ambos para evitar cualquier riesgo durante los días de más calor. 

“Durante el verano, la madre lactante debe estar muy atenta a la sensación de sed y debe hidratarse de forma frecuente y mantener una alimentación saludable, rica en productos frescos y de temporada, con una oferta variada en todo tipo de alimentos”, señala Blanca Garrido, especialista en pediatría de la Unidad de Cuidados Intermedios Pediátricos y Neonatales del Hospital de Manises.  “También hay que estar muy vigilantes con el bebé, ofreciéndole el pecho frecuentemente y dándole de amamantar a demanda”.

Especialistas del Hospital de Manises han preparado pautas y consejos para la lactancia durante los meses de verano para dar algunas claves sobre la alimentación que debe seguir la mamá, signos que nos advierten de deshidratación, cómo conservar la leche o las posturas más cómodas para amamantar al bebé en los días más calurosos.

1. Aumenta la demanda. La mayoría de los bebés aumentan su demanda de pecho en los meses estivales. Hay que ofrecerles el pecho con frecuencia, sobre todo a los bebés más pequeños.

2. La leche, todo el aporte necesario para hidratarse. La leche materna tiene un porcentaje de agua de aproximadamente un 85% por lo que el bebé que toma lactancia materna en exclusiva a demanda no necesita aporte de agua extra.

3. Introducción de la alimentación complementaria. Cuando se inicia la introducción de nuevos alimentos, la lactancia materna sigue siendo la fuente principal de agua, pero sí que se sugiere ofrecer agua tras las tomas de alimentos diferentes al pecho. 

4. Signos de una buena hidratación. Un bebé bien hidratado está activo, contento, con las mucosas húmedas, con la piel turgente y realizan orina clara y en cantidad normal.

5. Signos de una mala hidratación. Hipoactividad o irritabilidad, sensación de sequedad en piel y mucosas, disminución de la cantidad de orina, que además suele ser de color más intenso y olor más fuerte, son signos de deshidratación.

6. Buscar la comodidad en días calurosos. Hay que buscar lugares frescos y a la sombra para amamantar al bebé. Debemos evitar que el lactante reciba el contacto directo del aire acondicionado o el ventilador. Hay ciertas posturas, como dar el pecho recostada con el bebé al lado o ponerlo en posición de “balón de rugby” con el bebé apoyado sobre un cojín o almohada, que permiten amamantar sin un contacto cuerpo a cuerpo tan estrecho y pueden resultar más cómodas en los días de mucho calor. 

7. Conservar la leche materna. Los especialistas de Manises recomiendan refrigerar la leche materna si no se va a usar en la hora siguiente a su extracción y congelar la leche en envases de uso alimentario si no se va a usar en unas 24-48 horas aproximadamente. En el momento de congelarla, se debería hacer en envases pequeños (máximo 120-150 ml) para poder descongelar de forma gradual según se necesite para cada toma, evitando desperdiciar leche materna. Si han pasado más de dos horas después de la descongelación, y no se ha usado, hay que desecharla.

8. Alimentación saludable. En verano, para estar bien hidratada, la madre debe tener una alimentación saludable, cimentada sobre productos frescos y de temporada, como fruta o sopas frías, aprovechando la oferta variada que existe. La alimentación y la ingesta hídrica de la madre lactante debe tener en cuenta el gasto extra de energía y líquidos que representan la producción láctea para ella.

9. Vigilar la exposición al sol. La exposición a la luz solar es importante para la producción de vitamina D, tanto para la madre como para el bebé. Se debe evitar la exposición directa al sol en las horas de más calor del día. Si es imprescindible salir en estas horas, se debe usar protección física para el bebé (gorro, ropa, sombrilla,…) y se debe prestar especial atención en evitar la  temperatura ambiental excesiva. 

10. Desplazamientos. El nacimiento de un bebé no supone un impedimento para viajar normalmente. Si el viaje se realiza en avión, prestar especial atención a ofrecer el pecho, o un chupete, al bebé en los momentos de despegue y aterrizaje, puesto que esto le ayuda a evitar las molestias en los oídos que se producen en los cambios de presión atmosférica. Si se viaja en coche debemos parar para ofrecer el pecho, puesto que el bebé debe viajar siempre en un sistema de retención infantil adecuado. Durante las vacaciones, es recomendable y beneficioso para la salud de la madre y el bebé que paseen al aire libre. 

 

Beneficios de la lactancia natural

La leche materna es el mejor alimento infantil que existe ya que es el más equilibrado y contiene todos los nutrientes necesarios para el correcto desarrollo del recién nacido. También tiene beneficios para su sistema inmunológico y su salud a largo plazo. A la mamá, además, dar el pecho le ayuda a recuperarse tras el parto y a descansar mejor (la hormona prolactina que estimula la producción de leche tiene un efecto relajante) y potencia el vínculo emocional entre ambos. 

 

Guía sobre la lactancia 

El Hospital de Manises dispone de una guía para papás y mamás de recién nacidos con consejos útiles, sugerencias y recomendaciones sobre la lactancia materna. Esta guía recoge consejos útiles para dar el pecho, explica las vitaminas y nutrientes que puede aportar la lactancia a los recién nacidos, recomendaciones para cuidar el pecho o las mejores posiciones para amamantar. Además, también se informa sobre las posibles dificultades que se pueden encontrar durante la lactancia como la mastitis o los problemas de agarre.

 

Informa Nou Horta. Manises

Publicado en Manises

Durante los días de verano es frecuente que disfrutemos más del aire libre en la playa o el campo por lo que estamos más expuestos a picaduras de insectos como abejas, avispas o mosquitos, y si estamos disfrutando de un baño en el mar de medusas. La picadura en los más pequeños de la casa suele acarrear molestias y reacciones locales no inmunológicas leves que no necesitan de un tratamiento especial, pero en algunos casos existe el riesgo de que se produzca una reacción alérgica. Aunque son poco frecuentes, tenemos que estar atentos a los síntomas y acudir a un especialista para que el niño sea tratado de manera adecuada. 

Los especialistas del Hospital de Manises explican ante una picadura a un niño de un insecto que “lo primero que hay que hacer es limpiar la zona de la picadura con agua y jabón, y a continuación aplicamos hielo envuelto en un paño en la parte afectada durante al menos 15 minutos y varias veces durante el día. En algunos casos, como en las picaduras de abejas o avispas, puede quedar en la piel el aguijón por lo que tendrá que ser extraído con unas pinzas”.

El doctor Juan Carlos Jurado del servicio de Pediatría del Hospital de Manises señala que “este tratamiento es el habitual que hay que aplicar en un primer momento a cualquier picotazo de insecto como el mosquito común, la abeja o una araña. La reacción más frecuente en los niños es que se ponga la piel afectada de color rojo y caliente, edematosa y que tengan picor”.

 

Medusas

Los síntomas más comunes de la picadura de una medusa son dolor, picor e hinchazón de la parte del cuerpo afectada que pueden llegar a durar tres días. En este caso, los especialistas del Hospital de Manises aconsejan limpiar la zona de la herida con suero fisiológico frío para arrastrar los restos de tegumentos (fragmentos de la medusa que puedan quedar pegadas en la piel). Nunca hay que limpiar la picadura con agua dulce porque aumenta el dolor y la irritación. Una vez limpiada, hay que sumergir la parte del cuerpo afectada en agua caliente para desactivar las toxinas termolábiles. Si el dolor es persistente, los especialistas recomiendan dar ibuprofeno oral para remitirlo. 

 

¿Cuándo hay que acudir al hospital?

Las picaduras de insectos o medusas suelen producir en la mayoría de los casos un enrojecimiento de la piel, ardor o hinchazón, pero hay personas que tienen sensibilidad a la sustancia urticante y pueden presentar un cuadro alérgico.

Los síntomas que nos alertan de una reacción alérgica son dificultad para respirar, aparición de manchas rosáceas que pican, vómitos, dolor abdominal, hinchazón de cara. Ante alguno de estos síntomas, los especialistas aconsejan que se acuda inmediatamente a un centro sanitario para recibir el tratamiento adecuado y evitar cualquier complicación. Si aparece una reacción alérgica, el paciente recibirá un tratamiento específico para revertir los síntomas alérgicos. 

 

 

Publicado en Salud