Malditos plásticos

Viernes, 13 Abril 2018 10:28 Escrito por  Rafael Escrig Publicado en Rafael Escrig Visto 616 veces

¿Qué son todas las noticias que salpican la política internacional? ¿Qué son todas las cuestiones judiciales, todos los casos policiales? ¿Qué son los problemas dialécticos entre la diplomacia de unos países cuyo orgullo no les permite rebajar sus respectivos egos? ¿Qué son tantas noticias cuyo problema dejará de serlo en unos meses? ¿Y qué importancia tiene todo esto junto, si lo comparamos con la noticia de la muerte de una joven ballena por la ingesta de plásticos en el mar? Esto sí es una verdadera tragedia que, sin embargo, viene a ocupar la segunda o la tercera fila en importancia de los medios informativos. Algo noticiable sólo por el morbo que despierta, por la curiosidad de que un pobre animal confunda los plásticos con comida. Lo mismo ha estado pasando hace ya tiempo con tortugas, focas, delfines, peces o aves marinas. Un asunto que debería juzgarse como homicidio involuntario si fuéramos capaces de entender que los afectados son seres vivos como nosotros, pero parece que no lo sentimos así. 

Nos señalaron hace muy poco, que dentro de unos treinta años, las toneladas de plástico en los mares superará el peso de todos los peces y mamíferos marinos existentes. Una verdadera tragedia que solo comprenderemos cuando nos afecte tan directamente que no podamos abstraernos. Cuando abramos por la mitad un pescado para ponerlo en el horno y en su interior descubramos la carcasa vieja del móvil que tiramos el mes pasado, o un tapón de plástico como el que echamos a la basura hace solo unos días. Entonces, quizá reaccionemos, y esa reacción podría traducirse en echarle las culpas al gobierno, como siempre, por permitir el uso de las bolsas de plástico, y el gobierno quizá reaccione poniendo más dinero para mejorar las condiciones de los trabajadores del mar. Probablemente eso acallará a la oposición, acallará a los sindicatos y a la opinión pública. Quizá reccione poniendo más dinero para que se aumente la vigilancia en las pesquerías o para que los ayuntamientos puedan gestionar la situación y no sé cuántas cosas más, porque aquí parece que todo deba arreglarse con dinero del estado destinando partidas millonarias para una solución que está en nuestras manos, si queremos hacerlo, asumiendo nuestra parte de responsabilidad y cambiando definitivamente nuestra actitud con respecto al medio ambiente. Yo me hago una reflexión muy a menudo: pueden pasar días, semanas o meses, quizá toda la vida, en que yo no tire ni un papel ni un envase plástico al suelo. No es que yo sea un ciudadano ejemplar, ni que pretenda ponerme de ejemplo de nada, pero me digo: si yo no he tirado nada de todo esto que hay por el suelo ¿quién lo ha tirado? ¿Quién ha tirado esos plásticos que han ahogado a la joven ballena? La pena es que estas reflexiones se quedarán en el papel y que este papel después irá a la basura o, lo más probable, al contenedor equivocado.

 

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