Una visión tentadora

Viernes, 01 Marzo 2019 10:48 Escrito por  Rafael Escrig Publicado en Rafael Escrig Visto 267 veces

No voy a descubrir yo ahora nada nuevo sobre Casa Mundo. Supongo que todos conocen este bar que ya está más de sesenta años entre nosotros, por otra parte, esto no es un folleto publicitario. Sólo quiero constatar que Casa Mundo está ahí y que todos conocemos sus bocadillos clásicos de toda la vida. 

 

Hace bastantes años que, por una cuestión ideológica, me hice vegetariano, así que no como carnes, fiambres ni embutidos. Pero ello no es obstáculo para que me quede el grato recuerdo, que muchas veces se transforma en nostalgia, por esos bocadillos que antes comía. Sobre todo cuando paso por la puerta de ese local de la calle Juan de Austria de Valencia, es entonces cuando pienso en esos bocadillos de pan tierno y crujiente. 

 

Hoy en día, la oferta de bocadillos se ha multiplicado en Valencia, así como el número de establecimientos que los preparan, y con ellos han proliferado los grandes bocadillos XXX para tragones de verdad, así como los especiales de la casa, con todo lo que te puedas imaginar dentro. Todo esto es cierto y está muy bien, pero la sencillez y la perfección que te proporciona un blanco y negro es insustituible.

 

Hoy he vuelto a pasar por allí y me he detenido delante de su escaparate para disfrutar de esa sartén llena de embutido. Allí estaba, como siempre, con el aceite chispeante, con esas morcillas y longanizas dorándose poco a poco a la vista de todos. Miro a través del cristal el sencillo espectáculo del embutido friéndose y dispuesto siempre para llenar bocadillos y me pregunto si hice bien haciéndome vegetariano. No es que me arrepienta, estoy orgulloso de ello y, en su momento, fue una postura coherente con mis ideas, como aún lo sigue siendo, pero me sucede, salvando las distancias, como a Jesucristo cuando estuvo ayunando en el desierto: las tentaciones se presentan ante mí en forma de morcillas y longanizas, y pienso vade retro despegando mis pies de la acera para alejarme lo más pronto de allí, aunque sé que volveré a pasar y volveré a pararme delante de esa sartén de embutido porque, a pesar de todas mis convicciones, no quiero que se borre de mi memoria una visión tan sugerente y tentadora.

 

rafaescrigfayos.es

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.