Burdo maniqueísmo

Viernes, 08 Noviembre 2019 10:10 Escrito por  Rafael Escrig Publicado en Rafael Escrig Visto 237 veces

Resulta tentador dividir a la sociedad en dos mitades iguales. Reconozco que lo suelo hacer (y quién no) a pesar de caer en el más burdo maniqueísmo. Me gusta diseccionar a la sociedad en dos partes, quizás lo haga por simplificar o sencillamente porque me divierte hacerlo. Por ejemplo, me imagino una sociedad dividida entre los aficionados a las series televisivas, esos que se conocen a todos los personajes y las temporadas, que viven deseando que empiece la siguiente y, por otra parte, los que pasan olímpicamente y lo que desean de verdad es un ciclo de clásicos musicales de Hollywood, entre los cuales me incluyo.

 

Otra clasificación sería la de quienes les gusta tanto el futbol que conocen todas las alineaciones, entrenadores, fechas y traspasos, del otro lado, entre los cuales también me incluyo, están los que no tienen ni idea de todo eso, ni les importa y creen que es la forma más pueril de ocupar el tiempo las personas adultas mientras imaginan que están implicados en algo serio. Podríamos hacer una tercera clasificación entre los que fuman y los que no fuman, supongo que a estas alturas ya habrán adivinado en cual me incluyo, pues sí, soy de los otros, de los que piensa que deberían poner la cajetilla a veinte euros. Otra clasificación podría ser la de los aficionados a la informática, esos que saben de ordenadores más que Bill Gates, que entienden de programación, de memorias gráficas, de bits y de megas como si los hubieran inventado ellos, de la otra parte están los que no entiende ni jota, como yo, y cuando aparece un aviso en la pantalla llaman inmediatamente a su cuñado para preguntar qué es eso. Podríamos seguir dividiendo a la sociedad entre los que se tatúan y los que no, entre los que se dejan barba y los que no, entre los que les gusta el vino tinto o los que lo prefieren blanco, entre los que les gustan los perros y los que prefieren los gatos. Las clasificaciones serían inacabables y probablemente no serían mitades exactas, pero sería una clara demostración de que el mundo tiene dos preferencias básicas, lo demás, los distintos tonos de gris, son algo secundario. Yo prefiero estar entre los que dicen negro a todo aunque sólo sea por llevar la contraria. ¡Qué le vamos a hacer!

 

 

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Modificado por última vez en Viernes, 08 Noviembre 2019 10:15
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