El tamaño no importa: las televisiones más grandes no son necesariamente mejores

Miércoles, 19 Febrero 2020 13:43 Escrito por  Puntronic Publicado en Ciencia y Tecnología Visto 148 veces

Los televisores forman parte de nuestras vidas. No solo ocupan un lugar principal en los hogares, sino que absorben el mayor tiempo del ocio de cada día. Según datos que maneja la empresa líder en venta de electrodomésticos online www.puntronic.com, un 70 % de los españoles la ven a diario, siendo la media de 4 horas al día, las mujeres son las que más tiempo la ven, un 10 % más que los hombres, por edades, los mayores de 65 años son los que más horas pasan al día delante de la pequeña pantalla, unas seis y media. En cuanto a los programas más vistos en primer lugar están los de entretenimiento, seguidos de los deportes, películas, series e informativos, cierran el ranking los telediarios y los programas de animación o infantiles.

 

Sentarse a ver la tele permite informarse, entretenerse, disfrutar, pero también socializarse, porque ¡cuántas conversaciones giran alrededor de series y programas de gran audiencia! Por más que mucha gente la critique, no es posible concebir la vida sin ella. Así las cosas, comprar un televisor es una decisión importante. No solo por el desembolso, porque teles hay para todos los bolsillos, sino también porque lo normal va a ser convivir con el aparato durante unos cuantos años. Según datos de Puntronic.com, el periodo de renovación de los televisores está alrededor de los siete años, aunque normalmente no es porque se estropee, sino para acceder a nuevas prestaciones técnicas y también porque la gente quiere pantallas más y más grandes.

 

Sin embargo, un mayor tamaño no es sinónimo de una mayor calidad en la imagen. Puntronic.com da unas pautas sobre qué conviene valorar cuando se decide un cambio de televisor:

 

1. Tener un presupuesto. Hay que saber cuánto se quiere gastar porque existen precios para todos los bolsillos, desde unos doscientos euros hasta más de seis mil.

2. Saber qué uso se le va a dar. Será distinto para un cinéfilo empedernido, para un adicto a los videojuegos, para quien solo ve el telediario, para quien no se pierde ni un partido de fútbol con amigos y pizza en casa o para quien está enganchado a las series.

3. Distancia. Es muy importante la distancia entre el sofá y el lugar que ocupará la tele.

 

El tamaño y la distancia

La distancia condiciona el tamaño de la pantalla, pero solo hasta cierto punto. En principio, una pantalla grande hay que verla desde más lejos porque, de lo contrario, resultará incómoda (sería como presenciar un partido de tenis moviendo la cabeza de lado a lado para abarcar todos los ángulos). Además, al estar muy cerca veríamos la imagen pixelada. Sin embargo, este problema puede subsanarse con un televisor 4K, en el que la calidad de imagen es mucho mayor.

 

Por el contrario, en una pantalla muy pequeña nos costará apreciar los detalles desde lejos y los subtítulos. Las películas, los documentales, el fútbol... todo desmerecerá si la distancia que separa al espectador del aparato es demasiado grande.

 

El tamaño de la pantalla se mide en diagonal y en pulgadas. Antes de ir a la tienda, es importante medir la distancia desde el punto central donde uno se sienta a ver la televisión hasta el lugar donde se vaya a instalar el aparato de TV. Y también el ancho de pared con el que contemos. La medida de ancho en centímetros que se da a continuación es aproximada, pues varía algo en función del formato, pero sirve para hacerse una idea y no comprar un aparato que luego no quepa en el hueco que tenemos previsto.

 

En principio, sin tener en cuenta la calidad de la imagen, el tamaño para la pantalla en función de la distancia a la que se ve, es este:

 

- De 1,5 a 2 m de distancia: televisores de 32 pulgadas (unos 71 cm de ancho).

- De 2 a 2,5 m de distancia: televisores de 40 a 45 pulgadas (unos 88 a 99 cm de ancho).

- De 2,5 a 3 m: televisores de 46 a 49 pulgadas (entre 102 y 108 cm aproximadamente).

- De 3 a 3,5 m: televisores de 50 a 55 pulgadas (de 110 a 122 de ancho, más o menos).

- A partir de 3,5 m: televisores de 60 a 65 pulgadas (unos 133-145 cm).

 

En líneas generales, 50-55 pulgadas está bien para gente que quiere disfrutar de películas en un salón de tipo medio. Para aquellos que no se conforman con menos de 65, deberán tener en cuenta otros aspectos, como la calidad de imagen.

 

La calidad de imagen

Con el mismo tamaño, existen enormes variaciones de precio en función de la calidad de la imagen. De menos a más, hay televisores FullHD, UltraHD o 4K. Estos dos últimos suponen prácticamente lo mismo y tendrán una buena resolución.

 

Si además buscamos que tenga HDR, la imagen contará con una gran riqueza de color, se verá mucho mejor incluso en escenas oscuras, pero esta tecnología va a encarecer el aparato.

 

Otra mejora en la imagen la aportan los sistemas OLED y QLED, con colores mejores, negros más puros y mejor visualización, pero solo se encuentra en pantallas grandes y de gama alta.

Hay otros detalles que hacen la vida más agradable, como las Smart TV, que permiten navegar por internet y acceder a contenidos muy diversos. Los puertos HDMI (busquemos que tenga al menos dos), puertos USB, órdenes por voz un buen mando a distancia.

 

Rosa Alsina, responsable de Puntronic.com, ha dicho: “Los televisores deben ser como los trajes a medida, cada uno debe buscar aquel con el que se sienta más cómodo en función del uso que va a darle y de cuánto quiere que le dure. Desde Puntronic.com animamos a que la gente no se deje deslumbrar por el tamaño, sino que busque el asesoramiento de expertos”.

 

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