La enuresis

Viernes, 13 Marzo 2015 12:37 Escrito por  C.I. Ausiàs March Publicado en Psicopedagogía Visto 708 veces

Enuresis es el nombre técnico que se da al acto de orinarse encima. Sin ser nada grave ni incurable, puede tener elevados costos emocionales para el niño. Aunque la mayoría de las veces el problema se resuelve con la edad, hay diversos procedimientos que enseñan al niño a mantenerse seco.

No existe una causa única que explique el problema. La enuresis nocturna parece que está relacionada con una lenta maduración de los mecanismos de control de la vejiga. 

La enuresis también se ha relacionado con el sueño. Los niños que mojan la cama, duermen más profundamente que los otros y tienen más dificultad para despertar.

Es frecuente que los padres de niños con enuresis también hayan tenido en su infancia dificultades para controlar el pipí por la noche.

 

Cómo le afecta al niño

Ver que no consigue controlar el pipí, sabiendo que sus amigos no tienen este problema puede desanimar al niño. Si la vivencia de incapacidad para afrontar el problema se generaliza, puede aparecer dificultades en el rendimiento escolar y en la relación con los demás. A mayor ansiedad menor probabilidad de que el problema se resuelva.

Qué hay que evitar

  • Las broncas y castigos. Los padres han de recordar que el niño no lo hace queriendo.
  • Los comentarios negativos. Reducen la autoestima del niño y no ayudan a que él confíe en su capacidad para resolver el problema.
  • Tratarle como si fuera un niño pequeño.
  • Prestarle más atención porque se hace pipí.
  • Dejar el problema de lado como si no existiera. Conviene que el niño se responsabilice para poder superarlo.
  • Hacer público entre amigos o familiares la dificultad que padece el niño.

Cómo actuar desde casa

Plantear el problema y estimular las ganas de resolverlo es el primer paso. Conviene hacer un gráfico para que el niño por las mañanas apunte si se ha levantado seco o no. Los padres han de felicitarle cada vez que logre controlar el pipí y además establecer un sistema de recompensas si el control se mantiene durante un período de tiempo decidido conjuntamente con el niño. Para que el niño se anime, al principio se le puede otorgar un premio si en una semana ha conseguido tres días secos. Poco a poco se incrementa la exigencia, pidiéndole que sean más días consecutivos.

Entrenamiento de la retención: El objetivo es que el niño se dé cuenta de que puede retener a voluntad y al mismo tiempo ampliar la capacidad de la vejiga. Se realiza durante el día. El niño debe retener la orina durante períodos cada vez más largos. Se le pide que aguante hasta que sienta molestias. También debe ejercitar la interrupción voluntaria del pipí varias veces durante la micción. Este ejercicio puede ser planteado como un juego para que el niño tenga interés en practicarlo.

Despertar programado: Se despierta al niño durante la noche para que se entrene a despertarse cuando note la vejiga llena.

Es importante mantenerse firme en el proceso, recompensando y elogiando cualquier progreso. Se deben esperar recaídas ocasionales que no deben preocupar.

 

C.I. Ausiàs March. Departamento de psicopedagogía y orientación escolar

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