¿Cómo mejorar la limpieza en las oficinas para garantizar un ambiente más sano de trabajo?

Jueves, 23 Enero 2020 10:27 Escrito por  Sara Dominguez Publicado en Salud Visto 122 veces
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Los espacios laborales deben estar debidamente ordenados, desinfectados y completamente limpios, pues esto se traduce en un mayor índice de productividad. En el caso de las oficinas, a diferencia de espacios industriales o fábricas, que son lugares que acumulan más suciedad, también se hace necesaria esta práctica, pues encontrar la armonía en el entorno laboral ayuda a organizar de mejor modo las tareas de trabajo.

 

No debemos olvidar que el lugar de trabajo es donde pasamos la mayor parte del día, de modo que hay que tomarse muy en serio las medidas higiénicas para evitar la propagación de virus y alergias, especialmente en lugares donde conviven muchas personas trabajando juntos.

 

Por otra parte, está demostrado que la higiene, el orden y también el loro afecta a aspectos relacionados con la productividad y la motivación laboral. Un ejemplo es el protagonismo creciente que está adquiriendo el marketing olfativo, una técnica dirigida a que las empresas transmitan a través del olor una imagen corporativa a sus clientes y trabajadores.

 

¿Qué pasos seguir para mantener la oficina siempre en buen estado de higiene y limpieza?

Lo más importante para cuidar todas las instalaciones de la oficina es hacerlo con una periodicidad establecida y que esa distancia de tiempo no sea muy elevada: algunas zonas requerirán cuidados diarios, otras semanales, mientras que otras mensuales o incluso anuales.

 

Todo va a depender del grado de utilización del espacio, el número de empleados, las horas de trabajo, los contratiempos que puedan surgir en el día a día, el contacto de esas zonas con otras de mayor uso o la cercanía a espacios que acumulan mayor suciedad.

 

Retirar residuos y desperdicios

Una primera tarea relevante, que corresponde a cada trabajador, es cuidar su espacio personal y que siempre permanezca limpio y en orden. Para ello, los residuos y desperdicios hay que retirarlos, introducirlos en papeleras, separar bien los residuos y elegir bolsas de basura que no reproduzcan los malos olores y sean resistentes, para que en caso de que haya elementos punzantes, no dañen la bolsa.

 

Limpiar todas las superficies y el polvo

Si la tarea anterior es responsabilidad de los empleados, esta segunda corresponde ya a profesionales del sector, que pueden ser de la propia empresa o bien la opción de contratar de manera externa los servicios de limpieza.

 

Se incluyen aquí la limpieza de paredes, molduras, cables, el polvo de las mesas y las sillas, los equipos informáticos y todas las superficies. Hay que limpiar todo lo que sea accesible y se puede ver. Para cada zona o elemento se ha de utilizar un tipo de producto en concreto. Lo importante en cualquier caso es que sea de buena calidad y ayuda a desinfectar lo máximo posible.

 

Para conocer más sobre productos de limpieza, en este enlace nos muestran los tipos de limpieza más comunes así como otros consejos dirigidos a conseguir un mejor ambiente laboral, ordenado y con buenos índices de higiene.

 

Desinfectar los equipamientos comunes

Las personas que trabajan en un entorno laboral donde se comparten materiales de oficina, como teléfonos, ordenadores o impresoras, deben hacer un uso adecuado de estos productos, pero incluso con hábitos correctos de higiene, la utilización diaria de estos elementos obliga a desinfectarlos cada poco tiempo.

 

La ausencia de limpieza puede originar la propagación de virus e infecciones. Los resfriados, los catarros y otras enfermedades respiratorias se contagian por vía oral. Además de la desinfección, un elemento añadido es el aroma que desprende la oficina. Para ello, el uso de un ambientador industrial contribuye a conseguir una mejor higiene y limpieza de la oficina.

 

Cuidado con las alfombras y la moqueta

Cada vez son menos las empresas que apuestan por moquetas o alfombras en el espacio de trabajo, pues son objetos o superficies difíciles de limpiar y que se ensucian con facilidad. No obstante, los espacios que aún las conservan, por aquello de la calidez que aportan, deben guardar especial atención con la suciedad, el polvo y las bacterias que se originan.

 

Estos elementos deben limpiarse de manera diaria y desinfectarse al menos dos veces por semana. Una limpieza más exhaustiva obliga a eliminar los residuos más duraderos de manera periódica, una o dos veces al mes, para evitar así que la suciedad se quede incrustada.

 

Limpieza de cristales, cuidar el aspecto estético

Los cristales de las ventanas necesitan menos atención, pero también son importantes por una cuestión estética y de salud laboral. Si en la ciudad donde se aloja la oficina llueve mucho, la propia lluvia puede servir como agente limpiador exterior.

 

En el interior de las ventanas, utilizar periódicamente productos como limpiacristales ayuda a tener una visión perfecta del exterior y que la luminosidad procedente del exterior llegue con mayor potencia. Además, cuando se reciben clientes, los cristales sucios ofrecen una impresión muy negativa de la empresa, aunque el resto del espacio permaneza en perfecto estado.

 

Modificado por última vez en Jueves, 23 Enero 2020 10:33