Rozalén: “Casi todo lo que escribo es algo que he vivido en primera persona o que he observado”

Viernes, 04 Octubre 2019 11:34 Escrito por  César Fernández Publicado en Entrevistas Visto 60 veces
Rozalén Rozalén

Rozalén, ganadora de discos de oro y platino, vendrá al Auditorio Municipal de Burjassot con una maleta llena de emociones, activismo social y música inclusiva. El concierto contará con la participación del cantautor Fredi Leis y de un artista invitado. Tras Burjassot, la cantautora albaceteña continuará su andadura musical por Hellín (Albacete), Zahara de la Sierra (Cádiz), Benidorm, Dublín y Londres.

 

ENTREVISTA:

Estudiaste Psicología y Musicoterapia. ¿Cuándo supiste definitivamente que lo tuyo era la música?

Yo creo que a día de hoy aún no sé lo que es lo mío, porque el canto es algo que hago desde que tengo uso de razón. Canto desde que hablo y toco instrumentos desde superpequeñita… Lo que no sabía yo (o no entraba en mis planes) era que esto sería mi trabajo. Pero no sé en qué momento, quizás al  irme a Madrid después de terminar la carrera para estudiar Musicoterapia y me dieran fecha en algún garito… Tal vez sea ahí cuando más conscientemente lo intenté. 

 

¿Cómo definirías la etapa en la que se encuentra tu carrera artística en la actualidad?

Ahora mismo estamos terminando una gira que ha sido superintensa y, por ahora, este disco ha sido el que más cosas me ha regalado. Ha aumentado el público y de repente me han puesto un foco que yo no tenía… Ha sido el momento más importante que he vivido profesionalmente… y ahora estoy cerrando esta etapa y pienso en lo próximo porque, en este trabajo, igual que supongo en todos, tienes que trabajar muchísimo para que todo se mantenga.

 

¿En qué momento crees que se encuentra la industria musical?

En la parte comercial todo tiende a mucho modernismo, mucho autotune en la voz, a mucha electrónica con letras que no son muy profundas. Pero la música es algo super amplio y en el underground hay muchas cosas superinteresantes. Ahora tenemos cada vez más recursos y más capacidad de hacer muchísimas cosas: están las redes sociales, a través de las cuales uno puede mostrar su arte. Yo quiero ser optimista y pensar que estamos en un gran momento y que hay gente muy bonita haciendo cosas muy guais.

 

Con la competencia que hay hoy en día es muy difícil hacerse hueco en el mundillo. ¿Cómo conseguiste trabajar para Sony Music y RLM?

Tampoco estaba en mis planes eso. Yo creo que hemos sido de los pocos artistas que no hemos acudido a ningún mánager ni a ninguna discográfica, sino que han venido ellos, pero esto ocurrió con el primer disco, tras el videoclip de 80 veces. Yo saqué mi disco de manera independiente, el vídeo se hizo viral y un día me empezaron a llamar de todos lados, pero no estaba en mis planes. De hecho, les costó unos meses convencerme, pero no me arrepiento en absoluto de haber firmado porque llega un momento en el que se nos estaba yendo un poquito de las manos y no daba abasto. Tenía que delegar y dedicarme solo a la música.

 

¿Quiénes han sido tus mayores apoyos?

Mi familia y mis amigos de toda la vida. Mis padres de primeras querían que yo fuera psicóloga en vez de música, y ahora son mis mayores fans. Pero siempre me han apoyado para que hiciera lo que yo quisiera en la vida y me lo han facilitado, lo cual también es una suerte. Cuando llegué a Madrid tuve mucha suerte porque enseguida encontré un montón de compañeros que me subían al escenario para que cantara. También es verdad que yo llamé a muchas puertas y que fui mucho a los bares y a la calle. Siempre que tenía la oportunidad de cantar lo hacía. Pero enseguida conocí a Ismael Guijarro, mi productor, e hicimos equipo enseguida. Además, mi banda siempre ha estado ahí. No me faltan apoyos, tengo mucha suerte.

 

¿Qué obstáculos has tenido que superar para llegar adonde estás ahora?

En realidad he tenido que superar muchísimos porque hasta que me ha pasado algo gordo, me he tirado muchos años cantando en los bares con mi guitarrita a cuestas. Sobre todo, yo siempre he sentido que todo el rato he tenido que demostrar que valgo. Al principio cuando fichamos con Sony y con RLM, que ya enseguida era cuando más críticas recibía porque me empezaba a ir bien, tenía que estar todo el rato demostrando que puedo hacer canciones que lleguen. No sé, es como todo el rato tener que superarte continuamente y encima haciendo una temática que no es para nada comercial, siendo mujer y siendo cantautora… No soy la mujer que físicamente vende lo normal. Soy una tía normal y corriente que no llama la atención por otras cosas. Al ser normal y contar las cosas que cuento, supongo que he tenido que superar más obstáculos que otra gente.

 

¿Cuál sería tu objetivo profesional más ambicioso?

Lo que yo creo que es lo más difícil de todo, y con lo que sueño, es que no se me vaya la inspiración, porque no creo que haya ningún artista que haya estado siempre arriba. Hay momentos de todo y, al final, lo único importante son las canciones. Si tienes buenas canciones que llegan a la gente y que la gente hace suyas, lo demás está bien, porque eso ya te da trabajo y permite que todo tu equipo también trabaje… Yo no tengo la ambición de tocar en los sitios más grandes de todo el mundo… A mí, me gustaría tener mis pequeñas familias en cada lugar, seguir viajando mucho, abrir horizontes con calma, porque no hay prisa de nada pero, sobre todo, que no me falten canciones, tener siempre algo que contar.

 

Además, es muy bonito que la belleza de la música sea accesible a todos los públicos. ¿Qué te llevó a incorporar música inclusiva en tus espectáculos?

Fue una casualidad maravillosa. Tuve la suerte de encontrar a Beatriz Romero, que tampoco es una intérprete de lengua de signos normal y corriente, o sea, es demasiado artista. Cuando empezamos a hacer cosas juntas me di cuenta de que tenía que llevarla siempre conmigo porque era algo que multiplicaba todos los niveles, pues mi música llegaba a todo el mundo… Además, es una declaración de intenciones. No puedo decir que creo en un mundo más justo y más igualitario sin tener en cuenta al colectivo sordo, por ejemplo. No sé, tenía que pasar. Ahora cuando no está Bea es como si me faltara una pierna. Entonces ha sido una casualidad que a mí me ha enseñado y es algo superpositivo tanto para las personas sordas como para las oyentes. Es una forma de dar visibilidad a una lengua tan bella como es la lengua de signos.

 

¿Cómo te compenetras con Beatriz Romero para que pueda transmitir las emociones que estás sintiendo en el escenario?

Pasamos mucho tiempo juntas y somos muy amigas. Tenemos mucho feeling y una forma muy parecida de ver la vida… Las dos tenemos mucho sentido del humor…  A ella le gusta mi trabajo y mí me gusta el suyo. La admiración y el respeto es algo importante. Ella está desde el principio en el proceso de hacer canciones, las prepara durante meses, las lleva al escenario y las sigue mejorando para hacer el espectáculo lo más visual posible.

 

Aparte de la inclusión del colectivo sordo, el activismo social es un elemento que está presente en tus canciones. ¿Con qué causas sientes que tienes un mayor compromiso social?

Me sale escribir de temas sociales igual que me sale escribir de amor y desamor cuando lo necesito, porque me afecta muchísimo lo que pasa a mi alrededor. Además, me interesa la política porque la sociedad es política... Quizás el hecho de ser mujer y de haber estudiado psicología de género me hace escribir sobre la mujer desde el primer disco, desde lo que yo siento y soy, porque soy mujer y la vida me ha ido poniendo por delante determinadas cosas… Por otra parte, una asociación que trabaja con seropositivos fue la que me incitó a escribir sobre el tema Comiéndote a besos. Otro tema que trato en Vivir es el cáncer… Son cosas que me van surgiendo... Los temas familiares estaban ahí también… No todo el mundo puede hablar de memoria histórica en primera persona y en mi casa había un desaparecido… Otro tema es el conflicto vasco… Son cosas que se me han puesto delante, que luego he intentado estudiar mucho, sobre todo, para hablar con firmeza sobre lo que defiendo, pero a veces hay que atender a lo que se te va poniendo delante y ya está.

 

¿Podrías contarnos alguna de tus experiencias personales que te han inspirado a la hora de componer alguna letra que signifique mucho para ti?

Casi todo lo que escribo es algo que he vivido en primera persona o que he observado, hay poquitas letras que son fantasía… Comiéndote a besos no es una historia real sino imaginada y Berlín la hice para la película Perdiendo El Norte, pero todo lo demás son cosas que he vivido yo o que han vivido gente cercana, por eso siento tanto cuando las canto… La Puerta Violeta es algo que viví yo en primera persona y que también veo en un montón de mujeres… La de Justo es una historia brutal porque jamás pensé que empezaría a escribir una canción que me llevaría a la fosa común de mi desaparecido… Incluso con Vivir, (yo toco madera porque yo no he sufrido cáncer) pero me metí de lleno con mujeres que estaban en tratamiento para que me explicaran su situación y me enviaran cartas para escribir a raíz de ahí. Cada historia tiene una emoción muy potente, por eso tengo tanta carga emocional en los conciertos.

 

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