El niño desobediente

Viernes, 12 Febrero 2016 11:48 Escrito por  Victoria Ramírez, pedagoga del colegio Internacional Ausiàs March Publicado en Psicopedagogía Visto 1651 veces

En todo proceso educativo es necesario un grado razonable de obediencia. Si el niño no quiere seguir las órdenes que se dan, se crea una situación frustrante y a veces enloquecedora donde los padres se ven desbordados e incapaces de lograr que sus hijos les hagan caso.

Un niño desobediente o consentido es aquel que siempre impone su voluntad y suele caer en la costumbre de ignorar las órdenes porque sabe perfectamente que éstas se repetirán varias veces antes de que tenga que responder. Incluso ha aprendido el tiempo exacto que tardan sus padres en enfadarse lo suficiente como para obligarle a obedecer. También sabe cuando los padres desistirán y harán por sí mismos la tarea que le había sido ordenada.

La obediencia surge del afecto y el respeto mutuo por tanto en casa debe reinar el cariño y las buenas relaciones.

Poder lograr que la obediencia no sea un problema vendrá condicionada por la combinación acertada del afecto y la firmeza. Sin embargo la actuación de los padres deberá tener en cuenta la edad del niño. A veces la falta de respuesta se produce porque se les pide demasiadas cosas, demasiado rápido y no se expresa con la suficiente claridad.

 

Soluciones para que el niño obedezca

1 Ser claro y conciso.

Debemos asegurarnos que la orden que se da ha sido entendida, para ello utilizaremos palabras sencillas y comprensibles.

Si se dan más de una orden debemos asegurarnos que el niño las puede recordar, por el contrario daremos una orden y cuando la haya realizado daremos la siguiente.

2 Suele dar buenos resultados utilizar la orden como algo lúdico.

Por ejemplo si queremos que se vista solo podemos plantearlo como un juego: " a ver si eres capaz de vestirte antes que yo" o para que recoja sus juguetes podemos decir: ¿cuánto tiempo crees que tardarás en guardar los juguetes? preparados, listos ¡ya!, ¡genial, solo has tardado 4 minutos!

3 Captar la atención.

Debemos asegurarnos de que el niño ha entendido lo que se le ha dicho; conviene mirarle a los ojos y pedirle que repita la orden incluso concrete lo que significa. A veces conviene enumerar los pasos y componentes de la tarea y constatar que él los ha comprendido y los recuerda.

4 Supervisar.

Es conveniente asegurarse de que el niño cumple la orden correctamente de forma útil y positiva sin llegar a atosigarle.

5 Elogiar.

Se debe elogiar cada pequeño paso hacia la conducta deseada, procurando atrapar al niño en un buen comportamiento.

Debemos dar una respuesta positiva cada vez que el niño obedezca y asociar la tarea, si es posible, a alguna actividad que al niño le guste. Por ejemplo: "has guardado todos tus juguetes, lo has hecho muy bien, vamos a coger la bicicleta y daremos un paseo".

6 Aplicar consecuencias a la falta de respuesta.

Utilizar un tiempo de respuesta de 5 segundos. Si no obedece le volveremos a dar la orden de esta manera: " Marco debes recoger los juguetes ahora o te vas castigado y los recoges después". (El castigo puede ser el rincón de pensar).

Otra técnica es repetir la orden una segunda vez después de los 5 segundos y si no obedece se coge al niño de la mano y se pone en acción (para que haga la tarea).

Utilizar la sobrecorrección. A veces el niño no obedece porque no sabe cómo hacerlo, por tanto le haremos practicar con nuestra ayuda para que aprenda.

“Obedecer tiene su técnica y puede aprenderse” (Luciano Montero).

Departamento de psicopedagogía y orientación escolar

 

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