Hábitos saludables en nuestra alimentación para prevenir el cáncer

Lunes, 08 Febrero 2016 09:33 Escrito por  Ginés Vera Publicado en Salud Visto 738 veces

El pasado 4 de febrero fue el Día Mundial Contra el Cáncer; la fecha propuesta por las autoridades sanitarias para concienciarnos sobre una enfermedad tristemente famosa. En España no hay un registro oficial nacional de casos de cáncer, existe un cálculo realizado por la Red Española de Registros de Cáncer (Redecan).

A la hora de hablar de cifras baste decir que en España en 2014 se diagnosticaron 145.813 nuevos casos de cáncer en hombres y 95.471 en mujeres. En total, 241.284 según el INE. 

Según la Redecan el cáncer más frecuente en nuestro país (en 2014) fue el de colon y recto, al que le siguieron los tumores de próstata, de pulmón, de mama y de vejiga. 

Las autoridades también inciden todo el año, pero en especial en días como este, en la importancia del diagnóstico precoz junto con la concienciación por parte de la población de los factores de riesgo. Entre esos factores de riesgo, sobradamente estudiados por la comunidad científica, están los hábitos alimentarios y los factores ambientales. 

Centrándonos en los hábitos alimentarios apuntar que en 1997 el Fondo Internacional para la Investigación del Cáncer, junto con el  Instituto Americano para la Investigación del Cáncer, publicaron un exhaustivo informe titulado ‘Alimentos, Nutrición y Prevención del Cáncer: Una Perspectiva Global’ sobre la íntima relación existente entre cáncer y dieta. El informe incidía en un dato esclarecedor: la dieta puede reducir la incidencia global de cáncer entre un 30 y un 40 por ciento. No solo establecieron recomendaciones sobre alimentos con una mayor incidencia a desarrollar cáncer, también la existente entre el consumo de ciertos alimentos y una menor incidencia de padecerlo. 

Entre estos alimentos recomendados estarían: dietas ricas en verduras, frutas, legumbres y alimentos almidonados mínimamente refinados. Especial incidencia al consumo de cinco piezas de frutas y verduras al día durante todo el año.

Respecto a los consejos preventivos, a evitar, estarían: limitar el consumo de azúcar refinado, el de las bebidas alcohólicas, el de carne roja, el de alimentos grasos (especialmente aquellos de origen animal)  evitar los alimentos carbonizados y el consumo de alimentos salados.

Otra recomendación también relevante más allá de lo estrictamente nutricional sería la de realizar ejercicio moderado, una hora al día caminando rápido o a un ejercicio similar.

Dediquemos unos minutos para reflexionar sobre una enfermedad que, como decíamos al principio, es tristemente demasiado conocida, prevenirla es posible con un diagnóstico eficaz y unos hábitos de vida saludables.

 

Ginés Vera

 

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