Marmellar

Divendres, 12 Febrer 2016 10:03 Escrit per  Ginés Vera Publicat en Ginés Vera Vist 1896 vegades
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Le prometí una sorpresa a mi novia por San Valentín.

A ella le atraía Poe, lo gótico, y pensé que tal vez le gustase visitar un pueblo de Tarragona con una espantosa leyenda. Que se pusiera a llover al salir de la autovía le pareció premonitorio. De hecho nos detuvimos en la misma gasolinera donde trabajó la segunda chica desaparecida en 1996. Se alejó del coche, escribiendo notas en su diario, preguntándome si percibía el rastro energético. Llegamos al pueblo abandonado, aún había luz y la llevé primero a la iglesia y luego al cementerio. Le fascinaron los nichos vacíos, se acercó a ellos con morbo tratando de descubrir en cuál habían encontrado el cuerpo de la primera víctima, la joven de color, la del ritual satánico una noche de San Juan. Reconozco que yo estaba cagado de miedo, cuando leí en internet que tras secuestrarla y violarla la habían quemado viva pensé si merecía la pena el viaje. Cuanta violencia, pensé. Pero mi novia parecía disfrutar con todo aquello. La segunda joven también había sido asesinada en la zona, en un camino próximo, solo que sin ritos macabros. Un relámpago me llevó a pedirle que nos guareciésemos en el coche. Estaba excitadísima y quiso hacerlo allí mismo, a pesar de mi negativa y la lluvia. No solo no me ponía nada el lugar, no terminé de contarle lo de las extrañas apariciones. Su insistencia acabó por entonarme, quería finalizar cuanto antes y volver al coche. Justo en el apogeo me pareció distinguir algo, una presencia brumosa. Me convencí de que era pura sugestión, que deliraba, pero estoy seguro de que lo que nos atacó fue la Dama Blanca. Mi novia no gritó, parecía esperarla, en cambio yo me desmayé. No espero que me crean, yo mismo trato de buscar otra explicación. La psicóloga no quiere que hable de aquello con nadie más, pero sigo pensando que fue real, lo que vi fue muy real. A mi novia la sigue buscando la policía. Fui el principal sospechoso hasta que las pruebas me exculparon. Creo que la Dama Blanca se la llevó, que aparecerá un día enterrada en uno de los nichos. Quizá en el que escribió un 999 y ocultó una nota. Dijo que si todo ‘iba bien’ debía regresar a aquel lugar al año siguiente, para San Valentín, con otra chica de su misma edad. Y es este domingo.

 

Ginés Vera