¿Qué pasa con los hombres?

Divendres, 02 Setembre 2016 11:24 Escrit per  Rafael Escrig Publicat en Rafael Escrig Vist 1441 vegades
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Nuestro sistema de la Seguridad Social, entre muchas otras ventajas, nos da la de poder acudir a los ambulatorios y, de paso que nos visita el especialista de turno, asistir a media hora de la más pura realidad social en la que vivimos. Los otros dos ambientes en donde también podemos observar esa realidad sin necesidad de ponernos enfermos, son un bar a la hora del almuerzo y el autobús, solo que el ambulatorio tiene un algo diferente y es que suelen ir los matrimonios acompañándose el uno al otro, y de esto quería yo hablar. 

La próxima vez que tengan que ir al especialista (supongo que no pasará mucho tiempo) fíjense en los matrimonios que van juntos y fíjense quién lleva los papeles (el volante antes de la visita o la receta a la salida), observarán que en un 99% de los casos es la mujer la que controla esos papeles; es la mujer la que está al tanto del día y de la hora; es la mujer la que entenderá y recordará lo que le ha dicho el médico a su marido. De hecho, creo que son los propios médicos los que alientan a los pacientes para que vayan con sus señoras esposas, de esa forma se aseguran de que, al menos uno de ellos entiende sus indicaciones.

Observen al matrimonio que tienen sentado a su derecha y se darán cuenta de que es la mujer quien lleva los papeles. Observen a ese otro matrimonio salir de la consulta y verán a la mujer que va delante leyendo y ordenando los papeles que le dio el médico. El marido en todos los casos irá un paso por detrás de su mujer esperando llegar a casa para que su esposa le explique todo lo que le ha dicho el médico. Después, la mujer se guardará los papeles en un cajón y anotará la próxima visita en el calendario de la cocina. ¿Qué pasa con los hombres? ¿Qué no entienden o que no quieren entender? La mujer de ese marido aparentemente despistado, en un primer momento piensa que su marido no es tonto, lo que pasa es que es muy cómodo estar en segundo plano y que se preocupen por él, pero cuando la experiencia y los años se lo han demostrado una y otra vez, se convence de que es lo primero, que no entiende, y que menos mal que está ella para solucionar las cosas, que cuando ya no esté… no quiere ni pensarlo. Con todo esto se ve que los hombres tienen la fama ganada a pulso y eso ya no hay quien lo cambie. Mañana tengo una visita a las diez con el especialista de digestivo. Iré acompañado de mi mujer, como siempre. ¿A que ya se han imaginado quién llevará los papeles y quién anotará la próxima visita?

 

Rafael Escrig

 

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