El futuro

Divendres, 28 Octubre 2016 14:26 Escrit per  Rafael Escrig Publicat en Rafael Escrig Vist 1255 vegades
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Todo el mundo anda por la calle conectado a su móvil, ese móvil que, a su vez, nos conecta con Internet, la mayor red de comunicación global, como dice el eslogan publicitario. Desde nuestro móvil podemos acceder al mundo de Google y conocer casi cualquier cosa que exista en el mundo o que se haya publicado. Ahora la tecnología ha dado un paso más y se han creado los relojes y las gafas inteligentes, con lo que se pretende que la tecnología esté más ligada a nosotros, más cerca y accesible. El siguiente paso será integrarla dentro de nuestro propio cuerpo.

De momento llevamos el móvil en la mano o en el bolsillo, los relojes y las gafas ya son una realidad, pero mañana, esa misma tecnología miniaturizada y convenientemente adaptada, estará alojada en alguna parte de nuestro cerebro. Puede que funcione con una pila botón o, ya puestos, con los impulsos eléctricos que generen nuestras sinopsis neuronales. Con ese implante en nuestro cerebro ya no tendremos que darle al botón de encendido o apagado, ni seleccionar la aplicación, ni esperar la búsqueda. Con un simple estímulo cerebral, el “intra-móvil” se activará y nos dará al instante la respuesta solicitada. No es ninguna utopía y, es más, lo creo factible a medio plazo. Los avances en electrónica y en tecnología robótica, avanzan de una forma exponencial y, si tenemos en cuenta que tenemos Internet hace sólo treinta años, qué duda cabe que en otros treinta, tendremos listo el “intra-móvil”. No está tan lejos nuestro amigo Robocop; tal vez nuestros nietos sean sus herederos. 

En definitiva ¿se imaginan un Iphone 100 conectado a nuestro cerebro, y que funcione a impulsos del pensamiento? Entonces nadie será más listo que el otro, se aprobarán todos los exámenes y oposiciones con el número uno, los concursos de televisión carecerán de sentido, pues todos los participantes sabrán las respuestas, todas las ciencias del conocimiento, la historia, los idiomas, la química, el derecho, la física o la astronomía, serán parte del conocimiento de cualquier persona y, su memoria será la de todos. La inteligencia ya no será el máximo valor. En ese estado de cosas, el éxito corresponderá a los que destaquen por sus capacidades físicas, eso que, de momento, Internet no te puede ofrecer. Entonces el mundo será de los más fuertes y de los más ágiles. Esta posibilidad de futuro es algo que Google tampoco ha tenido en cuenta: que tanto conocimiento, al final puede que no sirva de nada. Y en ese mundo que está a la vuelta de la esquina, las Olimpiadas serán el equivalente a los premios Nobel. Los boxeadores, los gimnastas, los atletas o los futbolistas, serán los triunfadores, aunque éstos últimos ya conocen ese éxito y el reconocimiento que se ofrece a quien no sirve para otra cosa más útil, pero que gana millones y disfruta de más minutos en televisión que todos los científicos juntos de un país como el nuestro.

Rafael Escrig