Salud intelectual

Divendres, 28 abril 2017 12:37 Escrit per  Publicat en Rafael Escrig Vist 1704 vegades
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José Saramago dijo una vez una de esas frases geniales por su sencillez y esa lógica no exenta de ironía que tanto le caracterizó: “Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio, que es bueno para mi salud, pero nunca he escuchado a nadie que le diga a un deportista, tienes que leer”.

Es innegable que la salud física es la que consideramos más importante. Es aquella que nos va a permitir vivir más y en mejores condiciones. Todos tenemos un miedo horrible a enfermar, a padecer una de esas enfermedades que atenazan a nuestra sociedad. Mucho mayor es nuestro temor a padecer una invalidez o una ceguera. La salud física te proporciona eso que llamamos calidad de vida y te garantiza un cierto distanciamiento con la enfermedad. No es una garantía total, pero más vale eso que nada, como dice la sabiduría popular. Ahora bien, existen otros tipos de salud quizá más importantes: la salud social, la sexual, la emocional, la espiritual, la salud moral, que es aquella que refleja nuestros valores, la postura ante nuestros semejantes y ante los problemas de la humanidad como: la ecología, la política, las ideas, la ética personal. Podríamos enumerar muchos otros tipos de salud, incluso dividirlos en clases y en categorías, pero la que nos importa aquí es la que llamaremos Salud intelectual. Éste tipo de salud es la que nuestro querido Saramago reivindica con esa frase que, con cierta guasa, aprovecha para llamar la atención sobre un colectivo cada vez más numeroso: los deportistas, y ahí yo me atrevería de incluir tanto a los profesionales como a los aficionados e incluso a los mismos hinchas. Todo ese colectivo formado por millones de personas que viven por y para el deporte, que ocupan una parte importante de sus vidas en practicar, pensar, ver y discutir sobre el deporte, olvidando muchas veces que hay algo más. Aunque hay quien dice que el deporte debería considerarse como una actividad intelectual pues, como aquella, también es capaz de resolver problemas. No entraré en tema tan discutible. La cuestión es esta: si entendemos la importancia de cuidar nuestra salud física, por qué no entendemos igualmente que hemos de cuidar nuestra salud intelectual dándole a nuestro cerebro el ejercicio necesario. Es decir: para el cuerpo, ejercicio, frutas, verduras, legumbres y pescado azul, para la mente, lectura, estudio, viajes, conversación y reflexión.

Todo esto viene a cuento de que el médico acaba de recetarme tres medicamentos de tipo crónico y además que haga ejercicio, que ande todos los días al menos una hora, que será bueno para mi salud y yo, después de salir de la consulta, he vuelto a casa cabizbajo imaginando mi mundo presente hundido y trastocado. Ya sé que dentro de unos días, cuando haya asimilado la situación y haya comprendido que podré seguir haciendo lo mismo que hago ahora, agradeceré el consejo, pero hoy, en una especie de venganza pírrica, he recordado esa frase de Saramago: “Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio, que es bueno para mi salud, pero nunca he escuchado a nadie que le diga a un deportista, tienes que leer”.

 

Rafael Escrig