Malas noticias

Dimecres, 11 Març 2015 10:14 Escrit per  Publicat en Rafael Escrig Vist 1636 vegades
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Las noticias cabalgan entre las hojas del periódico vestidas de dramatismo, compitiendo en su horror. En realidad, lo de siempre, tampoco hay que exagerar. Así estamos muchos años y el apocalipsis nunca llega ¡crucemos los dedos! Hay quien piensa que si los periódicos no contasen malas noticias no se venderían, que quién iba a comprar un periódico para leer buenas noticias. Es el morbo el que mueve la rotativa, es el catastrofismo el que llena de tinta las páginas. El secreto lo conocen bien los directores de periódico: Hay que informar con titulares que atrapen la atención, noticias que pongan el alma en vilo. Sacar partido del desasosiego y del miedo de la sociedad, crear polémica, enfrentamiento, escándalo. Parece que la profesión tenga por misión enervar a la sociedad hasta ponerla al límite. Sin embargo, ya lo he dicho, seguimos igual. Llevamos digiriendo malas noticias toda la vida y aquí estamos. 

La muestra de todo lo que digo está precisamente en el periódico que tengo delante: La tragedia de la Hepatitis C, la ingente deuda griega, el asesinato del fiscal Nisman, los quince muertos en el aniversario de la revolución egipcia, los asesinatos de dos rehenes japoneses a manos de los yijadistas, el apaleamiento de un perro pitbull, por no querer pelear. Quizás sea esta última noticia la que más impacto me ha causado, pero ya estás tan acostumbrado al maltrato animal, que consideras estas barbaridades como algo normal, algo así como un terremoto de magnitud nueve grados o el mismo infierno, que yo creo que existe y que, precisamente está aquí, entre los aficionados a las peleas de perros. Pero la noticia que más me ha sorprendido, ha sido una sobre los desaguisados que se cometen con las restauraciones de los restos arqueológicos, incluso de los más importantes y famosos. Pone los pelos de punta conocer datos sobre monumentales desatinos cometidos en la restauración de La Capilla Sixtina, en la Esfinge de Giza o en la misma momia de Tutankamon. El artículo periodístico, también vuelve a recordarnos la polémica restauración de lo que fue el Teatro Romano de Sagunto, aludiendo que el primer mandamiento del restaurador es no hacer nada que no sea totalmente reversible. Allí no se cumplió, ya lo sabemos, pero lo que no sabemos, porque no nos lo cuentan, son los innumerables casos en los que se ha actuado de manera absolutamente irresponsable. 

Algunos de ustedes dirán que esta noticia es mucho mejor que las otras que hablan de muertes y apaleamientos. Sí, es verdad, comparativamente es mucho mejor. Hacer una mala restauración no tiene importancia frente a la perdida de una vida, pero se empieza por una mala praxis y nunca se sabe dónde se puede llegar, es lo de esa teoría conocida como el efecto mariposa, que nos dice que una pequeña perturbación aquí, puede generar una gran catástrofe en el otro extremo del mundo. 

En cualquier caso, siempre he pensado que lo mejor de estar informado, es la libertad de no querer estarlo. Ya sabemos que siempre habrá noticias terribles y que serán sustituidas al día siguiente por otras peores, esa es la labor del periodista. Yo prefiero apearme ¿No lo sabían? El exceso de información nos puede hacer perder capacidad cognitiva. Eso sí que sería una desgracia, y sin restauración posible.

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