Apagar y encender

Divendres, 29 Gener 2016 12:47 Escrit per  Rafael Escrig Publicat en Rafael Escrig Vist 1738 vegades
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Los que usamos el ordenador todos los días, pero solo de una manera mecánica, sin conocer realmente su funcionamiento, el por qué ni el cómo, nos damos unos sustos tremendos cuando, de repente, en mitad del trabajo, aparece una pantalla de ¡AVISO! con un texto en inglés que apenas sabemos traducir, lo que nos produce una angustia similar a la que pudiéramos sentir al perdernos de noche en un bosque o siguiendo las huellas del coche delantero en una carretera nevada, hasta que desaparecen y frenas el coche porque ya no sabes dónde está la carretera y dónde el precipicio.

Pues sí, el ordenador en esos momentos es el bosque y la carretera nevada, y tú eres el que está al borde del precipicio. Te quedas paralizado sin saber qué puede pasar si eliminas la pantalla que se ha cruzado en tu camino, si le das a la tecla de Return, Escape o Control+F. Coges el English Learners´ Dictionary de cuando estudiaban tus hijos y, con aparente calma, procuras encontrar el sentido al maldito texto. Pruebas a hacer todo lo que sabes, pero la pantalla de aviso sigue apareciendo allí insistente y desafiante. Y cuando han pasado varios minutos y desaparece la imagen de la pantalla haciendo un precioso fundido a negro, es entonces cuando recuerdas que no has guardado los cambios. Tú sabes que has de guardar cada cierto tiempo, pero no lo haces, lo olvidas siempre, y en esos momentos no te queda más remedio que hacer lo que no desearías tener que hacer nunca: llamar a tu hijo. Tú quisieras no haber llegado hasta ahí porque entonces es cuando te vas a oír otra vez eso de: -¿Has guardado? De hecho te oyes la pregunta y te sube el rubor a la cara, quizá es fiebre, no sabes bien, y contestas dudoso: -Creo que no. Sabes perfectamente que no lo has hecho, pero intentas escabullirte de la inminente crítica afectando inocencia, una inocencia que no engaña a tu hijo que al otro lado de la línea, te reprocha: -¿Pero cuántas veces te he dicho que guardes? ¿Pero has hecho esto? ¿Has hecho lo otro? Al final, la solución: -Apaga y vuelve a encender, oigo al teléfono. 

Parece ser que existe una magia oculta en ese botón pues, al momento, todo está en su sitio: la escandalosa pantalla de ¡AVISO! ha desaparecido y el texto con el que trabajabas está otra vez delante de ti como si nada hubiera pasado. Esto me recuerda cuando te duele algo y el médico te va recetando medicación como probando, hasta que al final vas a Urgencias y te ponen morfina ¡Se acabó el dolor! Pienso que el botón de apagar y encender es la morfina del ordenador, al menos causa el mismo efecto.

 

Rafel Escrig