La tejería (8 de 9)

Divendres, 30 Setembre 2016 11:43 Escrit per  Enrique S. Cardesín Publicat en Enrique S. Cardesín Vist 904 vegades

El lugarteniente del alcalde en dos zancadas se hincó ante Pedro y dijo: “Tú, maldito hijo de puta, levántate. Muy despacio. Como hagas un movimiento raro, te vuelo la tapa de los sesos”. Los colegiales, con los ojos como platos del susto, se pusieron a chillar. Heriberto los mandó callar y luego les conminó a que se marchasen todos a su casa. Uno de los hombres amordazó y maniató a Pedro y lo sacó a la calle a empellones. Gustavo esperaba allí. Al ver aparecer al maestro, comenzó a gritar: “Eres el asesino de mi padre; eres el asesino de mi padre”. Luego, se abalanzó sobre él y, con los puños cerrados, le asestó golpes por todo el cuerpo. Heriberto lo apartó de un manotazo. 

Felisa se encontraba atareada con el guiso de la comida. De súbito, sonaron unos fuertes aldabonazos. Dejó de remover la cazuela con una cuchara de palo, y se fue a abrir la puerta. Vio a Gustavo muy perturbado. Empalidecido. “¿Qué ocurre, hijo, qué ocurre?”, preguntó ella, alarmada. El muchacho, con la voz nerviosa, frenética, dijo: “El maestro es un impostor. Pedro es un maquis.  Heriberto y otros hombres de la tejería, armados hasta los dientes, lo han sacado violentamente de la escuela y lo han conducido al calabozo del ayuntamiento”. Felisa se llevó las manos a la cabeza, pero el grito de pavor se le quedó atravesado en mitad de la garganta. Parecía la figura dibujada por el pintor Edvard Munch. Gustavo, como recordando algo de repente, se precipitó a la habitación de Pedro.

Felisa se sobresaltó al descubrir a Gustavo en el vano de la puerta de la cocina, como un retratado dentro del lienzo. El muchacho no era capaz de sofocar un tembleque irreprimible. De una mano le colgaba un cuaderno con las tapas de hule.

 

 

Continuará...

 

 

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