El regalo de Pablo Ruiz

Divendres, 22 abril 2016 10:27 Escrit per  Publicat en Ginés Vera Vist 1113 vegades
Pablo Ruiz Picasso Pablo Ruiz Picasso

 

Los últimos años los pasó el pintor en su villa de Cannes, recluido por voluntad propia, sin ver a amigos ni salir a la terraza a tomar el sol. La enfermedad le había dejado sin fuerzas, confiaba en un puñado de personas que le traían lo necesario y le arreglaban los pequeños desperfectos de la casa. Hizo llamar a un electricista del pueblo para que le instalase un sistema de cámaras de vigilancia. Tenía especial pavor a que alguien entrase, no tanto a robar, sino a molestarle, aquellos paparazis que incordiaban apostándose en la puerta o saltándola como había ocurrido otras veces. El joven electricista tuvo la delicadeza de hacer su trabajo sin preguntar aunque sabía perfectamente quién era el genial pintor: también él era malagueño. Al finalizar, le explicó varias veces el funcionamiento del sistema de vigilancia y que si tenía cualquier duda, le avisase pues vivía a la afueras de la ciudad con su mujer enferma. El pintor le miró largo rato antes de pedirle que le siguiera. ‘Toma, te lo regalo, haz buen uso de ello cuando yo falte’. Aquel le dio las gracias y se llevó a su casa una carpeta con litografías junto a un retrato de mujer. No solo no vendió nada –me contó hace poco–, sino que la guardó durante años. Al cumplir los setenta quiso obtener un certificado de autenticidad, sabía de sobra que eran genuinas, pero pensó en hacerlo legal, por dejárselo a sus herederos. El perito al ver las obras llamó al único hijo del pintor que acudió desde París enfurecido. El juzgado me ha comunicado que el electricista ha ido a prisión de forma preventiva, acusado de robo, y las obras incautadas. He decidido llevar su defensa sin coste. Me reuní con el matrimonio cuando la denuncia del hijo del pintor. Le pedí al antiguo electricista que se sincerase, que me dijese la verdad, si los había adquirido en un descuido en la casa –sugerí sutil– o si hubo un ‘intermediario’, pues eso nos ayudaría a esclarecerlo. ‘Jamás se me ocurriría algo así, le admiraba’, me dijo tajante. Ya hay fecha para una primera vista oral. Estoy tranquilo, también el matrimonio. Han recuperado milagrosamente una carta manuscrita que cayó de entre los grabados, en ella Pablo le da las gracias al electricista y se lo demuestra incluyendo con las litografías un retrato de su esposa Olga.

 

Ginés Vera

Més en esta categoria: « Rosa Tradición y honor »

Deixa un comentari

Assegura't d'omplir la informació requerida marcada amb (*) . No està permés el codi HTML. La teua adreça de correu NO serà publicada.