Un hotel, una noche

Divendres, 10 Juny 2016 09:48 Escrit per  Ginés Vera Publicat en Ginés Vera Vist 1226 vegades

Un vehículo a la carrera bajo la tormenta, dos coches de policía le siguen. Un desvío. Apaga las luces, les ve pasar de largo fumando un último cigarrillo. Abandona el coche, con la maleta a cuestas, empapado. Al final del camino embarrado emerge un hotel sin señas. El tipo tras el mostrador insiste, medio adormilado, en que no hay habitaciones libres. Un trueno fuera, otro en la recepción del hotel, a quemarropa. Escoge una llave al azar de la taquilla. La doscientos trece. La mala suerte no existe, piensa. Agua caliente, sábanas limpias y la pesada maleta encerrada en el armario. Echa de menos un cigarrillo, un vaso de whiskey; imagina esa playa de México que le espera cuando todo termine. ‘Será una noche larga’, medita entre dos truenos. Sigue lloviendo. No quiere dormirse, no debe dormirse. Sospecha que le encontrarán, la poli no, los del encargo. No les dará el gusto de entregarse sin pelear. ‘No debo dormirme’, se repite abriendo el armario, mirando la maleta… Se alegra, tras el parpadeo, de que ya sea de día; verse sentado en el avión rumbo a México, descubrir luego la playa, la atractiva camarera sirviéndole un margarita. Un zumbido molesto… Siente el dolor de un golpe en la cabeza, oscuridad. Contempla la habitación doscientos trece desde el suelo, tumbado; distingue unos zapatos, no puede moverse. ‘Dame una buena razón para que no te mate’, escucha con el cañón de una Glock en la sien. Adiós a la recompensa, a su retiro lejos de todo, piensa al oír el percutor… Luego los zapatos, la inicial tatuada en el muslo y la maleta se alejan deprisa, los truenos fuera se mezclan con las sirenas de la policía. Despertar en una celda, una demasiado estrecha de la que será inquilino por muchos años; toda la vida, recuerda, salvo que acepte hacer un trato con el alcaide. Se despierta una y otra vez imaginando que ha sido un sueño, que sigue en la habitación doscientos trece a punto de amanecer, que entregará la maleta y se irá a México. Pero el sueño es otro. ¿Qué ocurrió aquella noche? ¿Por qué se durmió? Se despierta meditando si merece la pena el trato, el aspecto que tendrá ahora la mujer del tatuaje en aquel muslo, en por qué le perdonó la vida, si existirá realmente la mala suerte.

 

Ginés Vera

Modificat el Divendres, 10 Juny 2016 10:07

Deixa un comentari

Assegura't d'omplir la informació requerida marcada amb (*) . No està permés el codi HTML. La teua adreça de correu NO serà publicada.