La trampilla

Divendres, 24 Juny 2016 09:58 Escrit per  Ginés Vera Publicat en Ginés Vera Vist 1641 vegades

A la mansión abandonada se la conocía en la región, desde hacía años, como la casa del terror. Creo que por eso fue tan fácil adquirirla a buen precio a la inmobiliaria y acondicionarla como casa encantada para turistas. Habíamos escuchado rumores y leyendas, lo típico; no le dimos importancia. Atraería a muchos curiosos ávidos de emociones fuertes, convinimos mi mujer y yo. Al poco de inaugurarla comenzaron las quejas y las extrañas denuncias. Decidimos cerrar unos días y hacer nosotros mismos los distintos recorridos alternativos, tanto de día como de noche. Apagamos los teléfonos móviles y entramos excitados como niños. Los escenarios nos parecieron realistas y las atracciones terroríficas, aunque previsibles. Daba miedo, pero no para tanto, sugirió mi mujer. Casi al final del recorrido nocturno, tras un recodo, se apoyó sin querer en uno de los cuadros. Accionando algún mecanismo, ambos caímos hasta el sótano por una trampilla. No estuvimos seguros de sí formaba parte del espectáculo, nos convenció de ello tres actores interviniendo de forma encomiable: tanto el padre, disfrazado de asesino en serie, advirtiéndonos de la inminente tragedia familiar, como la esposa suicida empuñando el arma con la que habría de quitarse la vida. El más convincente resultó ser el niño. ¿Habíamos contratado a un niño? Llegó corriendo a nosotros, asustado, pidiendo esconderse tras mi mujer. Casi me emociono y rompo a aplaudir. En cambio, ella me susurró que lo notaba ‘excesivamente pálido’; sobreactuaba, añadió. Cuando quise felicitarle éste se disolvió entre mis manos, al igual que ocurrió con el matrimonio. No recuerdo cómo conseguimos salir al exterior, nos encontraron los verdaderos actores excusándose por haber llegado tarde.

 

Ginés Vera

Modificat el Divendres, 24 Juny 2016 10:12

1 comentari

  • Enlace al Comentario Gines J. Vera Dissabte, 25 Juny 2016 14:36 publicat per Gines J. Vera

    Este microrrelato es muy especial para mí, hace años que vengo colaborando con las publicaciones de Nous Tractes, con el diaro Nou Torrenti. Este microrrelato es el que hace 100 de los aparecidos en este diario, el Nou Torrentí, al que considero ya mi segunda casa literaria (o la primera). Agradecido un día más, una quincena y año más a quienes hacen posible esta publicación con mi especial agradecimiento a Jéssica y a Rubén Medina.
    Gracias, gracias.

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