Deporte y terrorismo

Divendres, 24 Juny 2016 11:29 Escrit per  Rafael Escrig Publicat en Rafael Escrig Vist 1258 vegades

La importancia del deporte en la sociedad moderna es algo que está fuera de toda duda. Es así desde la última mitad del siglo XIX y, sobre todo, las primeras décadas del siglo XX. Cada vez el deporte ha tenido mayor trascendencia en la vida de las naciones hasta llegar a convertirse en el fenómeno de masas que es, donde sus logros captan la atención de todo el mundo. Paradójicamente, esta importancia corre paralela al auge y el establecimiento de los grupos terroristas, y no es una casualidad.

Busquemos al azar las noticias internacionales de hace veinte años. Veremos que en el mismo mes de junio de 1996 se inaugura el campeonato de futbol Euro 96, que el Chicago Bulls se convierte en el sexto campeón de la NBA y que la Selección de Futbol de Alemania, después de derrotar a la República Checa, gana el campeonato de la Euro 96. Al mes siguiente, se inauguran los Juegos Olímpicos de Atlanta, donde hubo dos muertos y ciento once heridos, en un atentado terrorista. Pero fijémonos en el detalle de que, solo en el mes de junio, tres noticias de las que se hacen eco todos los medios del mundo, se refieren al deporte. Desde entonces, dada la relevancia y el eco internacional de los eventos deportivos, los grupos terroristas ponen el punto de mira en estos actos para conseguir más protagonismo. Es por ello que después de los atentados de Atlanta, que ya habían tenido el antecedente de Manchester en 1966, ocurrieron los atentados de Múnich en 1972, Madrid 2002, Irak 2006, Dakar 2008, Pakistán 2009, Togo 2010, Boston 2013 y Paris 2015, hace tan solo siete meses.

Hagámonos a la idea de que las cosas van a ir por ahí de ahora en adelante. Así como nadie puede negar la importancia del deporte, y sobre todo del futbol, como imparable fenómeno social, hemos de reconocer que el terrorismo es algo que no se puede acabar mientras existan grupos antisistema y fanáticos extremistas, ambos dos fácilmente manipulables por los teóricos que les encabezan. 

El siglo XX está representado por esos dos significativos fenómenos: el deporte y el terrorismo. Los aficionados al deporte, viven con pasión los triunfos de sus ídolos como propios y sueñan con superar al rival y conseguir el triunfo de sus colores. Los extremistas quieren conseguir la gloria a través del terror. Sueñan con una hecatombe y se enfrentan a todo el mundo en un delirante nihilismo. Me gustaría saber si cada antisistema, o si cada extremista, tuviera la posibilidad cierta de ganar al año el mismo dinero que gana Cristiano Ronaldo, iba a continuar haciendo el cafre o se iba a rendir al repugnante dinero y a la fama que le brinda el sistema capitalista, ese que tanto desprecia.

 

Rafael Escrig

 

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