La envidia de los espejos

Divendres, 14 Octubre 2016 09:43 Escrit per  Ginés Vera Publicat en Ginés Vera Vist 2145 vegades
Valora la notícia
(0 vots)

Me enamoré de tus ojos verdes, aunque tú te empeñaste en decir que no, que eran azules. Nunca te los has visto, te decía. En un espejo todos los días, protestabas. Y yo te respondía que los espejos mentían: no somos los mismos, para ellos solo somos reflejos, somos otros, ni tan siquiera tenemos forma, somos como dibujos animados.

Ella se reía con mis ocurrencias, me hablaba entonces de mis orejas, de mi nariz, de mi boca…, jugábamos a desdibujarnos entre risas. Los espejos nos envejecen, le confesé un día al oído, hacen que nos sintamos tristes al ver pasar el tiempo en ellos, en nuestros reflejos, más deprisa, como envidiando no poder reflejarnos de verdad. Y cada día nos mirábamos juntos frente al mismo espejo, desde aquel primer beso hasta que la envidia de los espejos nos hizo apartar la mirada. Dejamos de mirarnos. En ellos y en nosotros. Le dije que la seguía viendo joven y guapa, que siempre la vería así, aunque pasaran los años, los hijos y la vida. Me dijo al oído que nadie le había dicho cosas así, solo yo. Y los espejos sintieron de nuevo envidia porque no podían reflejar las palabras ni los susurros ni las promesas al oído. Le aseguré que tenía los ojos más azules del mundo cuando la vi llorar cansada frente al espejo, colocándose el pañuelo en la cabeza, un día, otro, otro… Traté de borrar sus ojeras y sus miedos con palabras, pero llegué tarde. Ahora estoy solo frente a este espejo. Aunque sepa que ese del reflejo no soy yo y él se muera de envidia porque nunca podrá reflejar que ella estará siempre aquí, a mi lado.

 

Ginés Vera