La vida previsible

Divendres, 29 abril 2022 10:11 Escrit per  Rafael Escrig Publicat en Rafael Escrig Vist 283 vegades
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Supongo que nadie quiere saber cómo y cuándo va a dejar este regalo que es la vida. Sin embargo, a quién no le gustaría saber el tiempo que hará en sus vacaciones. Ni punto de comparación. Pero ambas situaciones tienen en común el futuro y no sabemos cuál de los dos se presentará antes. El primero no está en nuestras manos. El segundo tiene más posibilidades de ser modificado, es previsible. Pero la vida está formada por infinidad de pequeños azares. Millones de imprevistos multiplican las posibilidades de que las cosas no salgan como se espera.

 

El futuro a corto plazo, es el más previsible, aunque nunca del todo. Saber lo que haremos mañana, las caras que vamos a encontrarnos en la calle, lo que cenaremos esta noche. Todo esto es más o menos fácil de prever y ello nos da esa confianza por la que nos creemos dueños de nosotros mismos y de que nada puede torcer nuestros planes. Incluso de que podemos cambiarlos a capricho. Nos da sensación de poder, aunque no seamos conscientes.

 

Hace muchos años que tengo la costumbre, heredada de cuando era un trabajador en activo, de anotarme en un folio los trabajos que tengo pendientes para hacer. El listado puede constar fácilmente de quince a veinte trabajos, que voy tachando conforme los voy cumpliendo, lo mismo que se tachan los días del calendario. Esos proyectos van desde lo más sencillo, como recordar que he de comprarme un bolígrafo Pilot 0´5 negro, o ir el lunes próximo al ambulatorio, hasta los más complicados, como tener que buscar un hotel para las vacaciones, o pensar en escribir un artículo como este para el periódico. De momento, hoy mismo, todo lo que voy a hacer desde que salga del café donde escribo esto, hasta llegar a casa, es previsible. Por desgracia también es previsible que, más tarde, cuando esté sentado en el sofá disfrutando de Pasapalabra, me llamará alguien por teléfono. Ellos, los que llaman a esas horas contando con que estamos en casa, también lo prevén así. Es lo que tienen estas cosas, que nunca son perfectas.

 

Rafael Escrig

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